imagotipo

Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Nombre con demasiadas implicaciones. Juego político que involucra a las potencias del Lejano Oriente.

Desde el país sede, Japón, se promueve la moción para que Taiwán participe por primera en los Olímpicos de 2020 con su nombre. Es decir, ya no como Taipei Chino, como ha sido en las últimas tres décadas, especie de acuerdo de no agresión con China, que impide a los taiwaneses ver su bandera y escuchar su himno en las premiaciones.

Historia muy compleja, reflejada cada cuatro años en los Juegos de verano.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente Guerra Civil china, Taiwán acudió a los grandes eventos deportivos en representación de una masa territorial sobre la que ya nunca recuperaría dominio. Así, en Londres 1948 portó como bandera la del Kuomintang o Partido Nacionalista Chino, ese que fue replegado por el ejército de Mao hasta la pequeña isla que actualmente marca sus fronteras. Para Melbourne 1956, China rompió con el olimpismo cuando Taiwán pudo representar a todos los chinos con el nombre República de China.

Fue precisamente en Japón, desde donde ahora se busca dar el derecho de llamarse deportivamente Taiwán, donde cambió de nuevo esta narrativa. A fines de los setenta, la Resolución de Nagoya cedió los derechos del nombre China al gigante gobernado desde Beijing y entonces los taiwaneses fueron los que boicotearon tanto Montreal 1976 como Moscú 1980. Como sea, desde Los Ángeles 1984 los dos participan, siempre con la queja taiwanesa por no usar su nombre ni ondear su bandera (porta un lábaro que incluye los aros olímpicos) y con la inconformidad china por la admisión de esa isla como entidad independiente.

Si Tokio 2020 formaliza su petición para aceptar a Taipei como Taiwán, lo hará a sabiendas de que toca una de las teclas más sensibles de su gigantesco vecino.

Todo por un nombre. Nombre que esconde la complejísima historia de un país que, tras la Guerra Civil, reconquistó todo, menos un rincón que desde esa época clama ser la China auténtica.

Ese sitio bautizado por los portugueses como Isla de Formosa, se resiste a ser llamado Taipei, que significa, literalmente, norte de Taiwán.

Twitter/albertolati