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Desde Tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

  • Alberto Lati

Avanzaba el domingo, se iban conociendo resultados, se perfilaba el cierre de la primera vuelta electoral en Francia…, y respiraba el Comité Olímpico Internacional.

Respiraba aunque, como era de esperarse, la ultraderechista Marine Le Pen, hubiera avanzado a la segunda ronda que será el 7 de mayo.

Respiraba porque pocos sondeos esperaban que el europeísta y liberal Emmanuel Macron no sólo se impusiera con diferencia, sino que tan pronto se viera respaldado por la gran mayoría de los candidatos perdedores.

Respiraba por una razón: que lo último que necesita el COI en estos momentos, es que dos países gobernados por posturas de aislamiento y paranoia hacia el exterior, sean quienes contiendan por la sede olímpica del año 2024.

Los Ángeles 2024, proyecto apoyado y modelado por personas cercanas a los Clinton, ha tratado de desmarcarse del ideario de Donald Trump, recordando al mundo la pluralidad intrínseca a la urbe californiana. Sin embargo, eso no le bastará y llegada la decisión de la sede, en septiembre próximo, es difícil que dejen de serle cobradas las cuentas que muchos de los congresistas olímpicos pueden tener con Trump (los latinoamericanos, los musulmanes, las mujeres, los africanos, los asiáticos, algunos europeos).

París 2024 sólo tenía (siendo cautos, aún tiene) un Talón de Aquiles: llegar a esa asamblea del COI, con una presidenta todavía más extrema que Trump, como sin duda lo sería Marine Le Pen.

Con las dudas que ya suponen las encuestas y con antecedentes como la victoria de Trump o del Brexit, nadie da la batalla por zanjada, aunque el COI y sus Juegos de 2024, hoy están más fuertes que el pasado viernes.

Aunque Marine ha intentado modular el discurso de su padre y anterior titular del partido, Jean-Marie Le Pen (ese mismo que se quejaba de que la selección de su país era artificialmente francesa por tener a tantos descendientes de inmigrantes), se conocen sus posturas. No a la Unión Europea, no a los inmigrantes, no a la apertura, no a los valores que hicieron de Francia la cuna de vanguardias que desde hace varias décadas es.

Por eso, en el COI se vivió un domingo de placidez y por eso, salvo una inmensa sorpresa en la segunda vuelta electoral, podemos dar por hecho que París tendrá el fuego olímpico en siete años. Lo siguiente será entender si la sede derrotada recibirá como premio de consolación los Olímpicos de 2028, algo que muy tajantes los parisinos rechazaron, pero que a los angelinos no les disgustaría demasiado.

Twitter/@albertolati