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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Nunca una autoridad política de ese nivel, se había prestado para desempeñar un rol tan medular no sólo en ceremonia alguna de Juegos Olímpicos en su país, sino incluso del avance presentado fuera.

Cuando Tokio 2020 tenía su breve espacio en la clausura de Río 2016, el primer ministro Shinzo Abe apareció en video desde la capital nipona, fingiendo estar preocupado por no llegar a tiempo a tierras cariocas, y posteriormente lo hizo en pleno estadio, disfrazado de Mario Bros.

Un gran golpe de imagen que permitió proyectar varias cosas: que los japoneses cuentan de verdad con todo el respaldo político para sus Juegos, que su inventiva no tiene límites, que aprovecharán todos los elementos de su cultura popular, que, pese a lo que Occidente suele pensar, tienen un gran sentido del humor y se atreven a romper el protocolo.

Shinzo Abe no es cualquier político. El primer mandatario japonés nacido después de la devastación de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el primero desde entonces que ha ocupado en dos periodos separados el cargo, posee un carisma especial, visto como abanderado de una nueva generación.

Amarrado ya a Tokio 2020 con esa irrupción estelar en Maracaná, no ha disimulado que pretende aprovechar al evento como plataforma de lanzamiento para numerosas reformas que sus predecesores no se habían atrevido (o no habían podido) consumar.

“Debemos usar el año 2020, cuando tendremos los Olímpicos y Paralímpicos, como una oportunidad para que Japón tenga un reinicio con frescura. Deseo fuertemente que hagamos del 2020 el año en que la nueva constitución sea instaurada”.

Eso le ha granjeado no pocas críticas desde la oposición, bajo el argumento de que pretende mezclar política y deporte, de que está sacando raja política del ser anfitrión del fuego de Olimpia.

¿Oportunismo o afán de capitalizar la coyuntura? Entre esas dos posibilidades, el Primer Ministro japonés avanza hacia los próximos Olímpicos, sostenido por la idea de que el año 2020 es el punto de inflexión que relanzara a su país.

Por ello para Abe fue tan importante que Fukushima, donde se encuentran los reactores nucleares que entraron en crisis con el tsunami de 2011, interviniera en los Olímpicos.

Tokio 2020 ha sido planteado por el Premier japonés como todo un renacimiento nacional.

Twitter/albertolati