imagotipo

Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

El zika y su relación con Río de Janeiro 2016, a tres bandas: el jueves, un grupo de 150 expertos en Salud Pública lanzaba un llamado para posponer o mudar de sede los Juegos; el viernes, la Organización Mundial de la Salud aseguraba que esos miedos no tienen fundamento y que la ciudad carioca puede continuar adelante con sus preparativos sin que eso implique una amenaza para sus asistentes o para la proliferación mundial de la enfermedad; este lunes, el basquetbolista español Pau Gasol, uno de los deportistas más respetados de cuantos participarán en la justa olímpica, ha publicado un texto en el que manifiesta sus dudas de asistir y suplica a las autoridades sanitarias que no dejen de hacer su trabajo (en pocas palabras, que si se tiene que suspender o prorrogar, no se dude en hacerlo).

Al tiempo, Río de Janeiro se acerca a los primeros Olímpicos en Sudamérica intentando terminar de comprender las consecuencias de este virus. Se sobreentiende que las embarazadas o mujeres con posibilidades de embarazarse, no deben de estar ahí, establecido el vínculo entre zika y microcefalia en recién nacidos. También, que es posible contraer el virus por vía sexual y no solo por el piquete del mosco portador.

Más allá de eso, muchas especulaciones y, dicen los especialistas, pocas certezas. Por eso tanto temor, precisamente por ser demasiado pronto para comprender los efectos.

Yo quiero creer a la OMS y de ninguna forma puedo pensar que su alianza con el Comité Olímpico Internacional (a la que se referían con molestia los 150 expertos) sea factor en su decisión, porque el COI debe de tener idénticas prioridades: no traducir su festival en un riesgo. Además, la primera preocupada de que esas dos semanas de banquete deportivo se conviertan en el parteaguas que multiplique al zika por el planeta, tiene que ser la misma OMS.

Al mismo tiempo, la OMS explicaba este lunes que no se ha logrado detectar una genuina tendencia a la baja y que no cuenta con los fondos necesarios para combatirla (de los ocho millones de dólares que pidió, todavía no recibe ni dos).

Tema delicadísimo que me remite al Mundial femenil de 2003, que debía de celebrarse en China y fue movido a Estados Unidos a causa del SARS (neumonía atípica). Sin embargo, aquello aconteció a cinco meses de la apertura, tan distinto ahora, cuando estamos ya a escasas semanas de comenzar.

Repito: no importa lo económico ni lo político; solo la integridad de todos quienes estarán en Río, así como de no convertir un evento que simboliza armonía y loas al cuerpo, en un desastre de salud.

Es el tema más delicado rumbo a Río 2016, y miren que abundamos en temas delicados. Tema que no es culpa ni dominio de los organizadores del evento y en el que debe de llevar mucho más mano la OMS que nadie. Confiemos en la OMS.

Twitter/albertolati