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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Alberto Lati

Hay círculos que no nacieron para cerrarse y, por ende, terminaron sin ser tales. Hay otros círculos que, cuando parece que quedarán eternamente inacabados, reciben ocasión de ese último trazo que llevará a la línea al punto de origen.

De los Panamericanos de Río de Janeiro 2007 a los Olímpicos de Río de Janeiro 2016, el ciclo de Fabiana Murer tiene que cerrar con gloria justo en el estadio donde abrió de esa misma forma.

Un camino en el que la pertiguista de Sao Paulo lo ha ganado absolutamente todo: oro en los Mundiales de Daegu 2011 y plata en los de Beijing 2015, oro en los Mundiales bajo techo de Doha 2010, oro en los Panamericanos 2007 y plata tanto en Guadalajara 2011 como en Toronto 2015, el trofeo de la Diamond League en 2010 y 2014. Todo, menos eso, que es lo más importante: una medalla olímpica.

En sus primeros Juegos, los de Beijing 2008, Fabiana no pudo rendir a cabalidad luego de que, en uno de los momentos más absurdos de ese evento, se extraviara su garrocha. Diez largos minutos de tensión, búsqueda e incertidumbre pudieron ser factor para que quedara confinada al décimo lugar, con un registro muy lejano a las expectativas.

Para Londres 2012, con mayor experiencia y precedida de su deslumbrante corona en Daegu 2011, se le consideraba candidata al oro. No obstante, su desempeño fue incluso peor que cuatro años antes, en una competencia muy enrarecida para todas las participantes por la extraña condición del viento. Como sea, una de las grandes decepciones de esa justa, fue la pertiguista brasileña.

Así que Río 2016 tiene que ser su reivindicación, justo en el escenario donde en 2007 fuera consagrada reina del atletismo americano. No es joven. Con 35 años –uno más que la plusmarquista Yelena Isinbáyeva– parece milagroso que sus marcas continúen siendo tan competitivas. En 2014 tuvo los mejores saltos y en 2015 se conservó a gran nivel. Milagroso y, sobre todo, fruto del gran trabajo con su esposo/entrenador.

Por ello, no es descartable que Fabiana Murer dé a su país una medalla justo en donde todo comenzó. Un círculo, abierto en 2007, espera ese último esfuerzo. El retiro soñado llegará si trepa al podio en el estadio Engenhao como en aquellos Panamericanos, cuando apenas era conocida.
Twitter/albertolati