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Desde Tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

Alberto Lati

Pintaba para ser uno de los mejores dreamteams de la historia. Imposible de equipararse al que deslumbró en Barcelona 1992 con Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird, pero acaso un peldaño o dos detrás.

Imaginemos lo que habría representado tener en la duela carioca tanto el adiós a alguien de la dimensión de Kobe Bryant, como el protagonismo compartido de los dos mayores titanes de la actualidad en la NBA, Stepehn Curry y LeBron James, justo cuando han dilucidado una épica final en siete juegos, justo cuando han generado una dualidad con pocos precedentes en la historia de la liga, justo cuando dividen con tanta claridad las pasiones de su deporte.

No obstante, ninguno de los tres asistirá, como tampoco otros grandes de la categoría de Chris Paul y Russell Westbrook. Sin duda, un fuerte golpe al Comité Organizador que pierde con ellos un importante imán; al mismo tiempo, una gran esperanza para los demás contendientes, porque Estados Unidos sin ellos será menos intratable.

¿Qué ha sucedido? Con Kobe, que decidió retirarse antes y no alargar cuatro meses su carrera. Con Steph, que acarrea una terrible lesión que ya en los playoffs ha sido factor para que Golden State no se coronara. Y con LeBron, que necesita descanso tras tan extenuante año.

Por poner un símil futbolero: los jugadores que no aprovechan las vacaciones para regenerar músculos y desarrollar correctamente las diversas etapas de la pretemporada, suelen pagarlo unos meses después. En el planeta futbol eso se suele permitir por no establecer prioridades y empeñarse en sobrecargar a la gallina de los huevos de oro, algo que en el contexto NBA no es alternativa.

Como sea, esto es un fuerte golpe (otro) a los ya inminentes Juegos. Entre el escándalo ruso de dopaje que nos privará de ver a buena cantidad de talentos de pista y campo (¿YelenaIsinbayeva?), más quienes no irán por miedo al Zika (por ejemplo, el golfista británico RoryMcIlroy o quizá el basquetbolista español Pau Gasol) y los innumerables problemas de planeación que ha enfrentado Brasil, el panorama de Río 2016 no termina por esclarecer.

De los primeros boletos que suelen volar al salir a la venta, son para ver al dreamteam. Dreamteam que tiende a enviar a estos Olímpicos, una de sus versiones más devaluadas. Será un gran equipo y el candidato obvio al oro, pero no será, ni por mucho, la congregación de los mejores exponentes de toda una generación. En pocas palabras, tal vez llegue a ser destacado, pero de ninguna forma (ojalá me equivoque) inolvidable.
Twitter/albertolati