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Desde Tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

Albero Lati

Temí lo peor cuando al inicio del carnaval carioca de 2015, aparecieron en primera fila del desfile en el sambódromo las mentes creativas detrás de la inauguración olímpica (los cineastas Fernando Meirelles, Andrucha Waddington y Daniela Thomas). Recuerdo haber publicado aquí un texto que decía algo así como “el estereotipo es el destino y de ahí no nos escaparemos”.

Sin embargo, la semana pasada tuve la posibilidad de dialogar en Río de Janeiro con Leonardo Caetano, quien encabeza las ceremonias de apertura y clausura, coordinando a los tres personajes arriba mencionados. En una entrevista para Fox Sports, me aseguraba que una prioridad a lo largo de este proceso ha sido precisamente escapar al carnaval; sí, tendrá percusiones y tambores al estilo brasileño, pero con diferente sustancia y otro sentido narrativo.

En resumen, explicaba, hay tres hilos rectores: primero, la esencia del ser brasileño; segundo, la inventiva y creatividad brasileña; tercero, la naturaleza que rodea a este país.

Gran noticia, porque si un pueblo se ha visto encasillado por la simplificación, es el brasileño. No solo es el quinto más extenso del planeta, sino que incluye las más diversas tradiciones culturales e históricas: el Brasil africano, el indígena, el japonés, el alemán, el polaco, el italiano, obviamente el portugués, el pampero, el de dunas, el de trópico, el ecuatorial, el de frío invierno, el de pantanal, el amazónico. Pese a lo anterior, basta con preguntar a cualquier persona en el mundo por lo que se le viene a la mente al escuchar el nombre del país, para oír infaltablemente palabras como carnaval, samba y futbol.

Como siempre, el camino fácil para la apertura hubiera sido el trillado: un desfile al estilo del carnaval, mulatas en vestimentas mínimas y carros
alegóricos.

Por lo que me dijo Leonardo Caetano, no será así. Maracaná ya está cerrado (el jueves pude pasear por sus exteriores) y el secreto irá tomando forma sobre su sagrado césped.

Al tiempo, un tema que ya podemos dar por hecho: el pebetero de Río 2016 hará historia como el primero móvil o desplazable. ¿Cómo? Esa es la duda. ¿Hacia dónde? Supongo que tanto hacia el Estadio Olímpico de Engenhao como hacia el Parque Olímpico de Barra de Tijuca.
Twitter/albertolati