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Desde tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

La incertidumbre se prolongará hasta el absurdo e incluso más allá de él: será hasta el 21 de julio, a escasas dos semanas de la inauguración olímpica cuando Yelena Isinbayeva sepa si ha de comprar un boleto de avión que la lleve hasta Río de Janeiro.

La IAAF ha rechazado la petición de participar en Río 2016 de la abrumadora mayoría de los atletas rusos. De hecho, sólo ha dado pauta a la saltadora de longitud Darya Klishina de acudir a la justa olímpica, de un total de 136 deportistas de este país que solicitaron se hiciera con ellos una excepción.

Klishina consiguió la absolución en virtud de que reside y practica en Florida, completamente ajena al sistema de entrenamiento y desarrollo físico de Rusia. Junto a ella podría clasificarse Yulia Stepanova, pese a de momento no tener las marcas necesarias, como especie de agradecimiento por haber denunciado la maraña de dopaje en esta nación.

Así que Isinbayeva, la mejor pertiguista de todos los tiempos, está en manos del Tribunal Deportivo. Una Isinbayeva que ya había advertido con dolor que difícilmente se revertiría esta situación.

Aquí el asunto es que la IAAF se fue por la fácil: lejos de ponerse a analizar cada caso con curvas de rendimiento, con especialistas que permitieran inferir o descartar sospechas de dopaje, prefirió cortar tajantemente y sólo perdonar a quien no ha estado en Rusia, como si todos los atletas rusos hubiesen recurrido a sustancias ilegales: horripilante generalización. Como Yelena misma advirtió, su presunción de inocencia ha sido pisoteada en un acto de tremenda injusticia.

No minimizo el caos de doping ruso y su probada orquestación desde altas esferas de su gobierno: es la mayor sistematización de doping desde lo que acontecía con la extinta Alemania Oriental. Sí critico el manejo que se ha dado al tema: ¿qué estudio o reflexión se hizo sobre la trayectoria Isinbayeva, así como de los demás? Sólo por haber entrenado en su país está siendo marginada.

Mal. Auténtica cacería de brujas. Y, lo peor, es que no creo que el Tribunal revierta ese fallo.

Isinbayeva esperará hasta el 21 de julio, entrenando como si fuera a acudir a sus últimos Olímpicos, pero consciente de que lo más factible es que no lo pueda hacer.

Al tiempo, los golfistas de élite se siguen borrando de Río 2016 bajo pretexto de miedo al zika, aunque bajo obvia suspicacia de miedo a ser detectados en pruebas de dóping. Recordemos que los parámetros de la WADA no aplican al golf del máximo nivel y que ha existido una dilatada pugna por el tipo de controles que la PGA efectúa a los golfistas…, aunque lo políticamente correcto es culpar al zika.
Twitter/albertolati