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Desde tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

Faltaban nueve largos meses para iniciar Londres 2012 y muchos se preguntaban por las verdaderas posibilidades que Roger Federer tendría de aspirar a una medalla.

Ya por entonces, noviembre de 2011, se asumía que el final de su carrera estaba cerca, pero el tener todo una certamen olímpico en la cancha que le pertenece a él más que a nadie, en ese complejo de Wimbledon, invitaba a que muchos soñaran con verlo coronado.

Lo recuerdo explicándome apasionado las razones de su obstinación con ganar un oro bajo el fuego de Olimpia: “claro, pienso en verme en el pedestal con el oro olímpico, como lo conseguí en Beijing pero en dobles. Pero hay todavía un largo camino que andar. Espero estar sano y en forma tras el torneo de Wimbledon del próximo año para estar listo para Londres 2012. Te puedes imaginar que sí es un sueño, todos los atletas quieren ser parte del espíritu olímpico. Y aparte conocí a mi esposa en Sídney 2000, luego cargué la bandera de Suiza en el 2004 y el 2008, y en el 2008 la medalla en Beijing, entonces cada edición olímpica ha sido muy especial para mí y volver para jugar mis cuartos Juegos Olímpicos, será grandioso. Más todavía que se jugarán en Wimbledon. Puedes imaginarte la importancia de eso, tengo que llegar con la máxima preparación. Y se juega sobre pasto, estoy seguro de que eso me favorecerá, pero tendré que jugar a mi absoluto máximo para tener posibilidad de ganar”.

En 2012 Federer conquistaría su Grand Slam número 17 en Wimbledon y unas semanas después reeditaría la final ante el propio Andy Murray, pero ahora en Olímpicos y perdiendo el título. Bien pudo pensarse que su andar olímpico había terminado en Londres, noción que cambió conforme avanzaron estos cuatro años rumbo a Río, con Roger en espléndida forma. Desafortunadamente, a escasos diez días de la inauguración, ese sueño se ha caído: una lesión privara a Federer de sus quintos Olímpicos; más grave, esa lesión privará a Río de Janeiro 2016 de Federer.

Sería muy difícil, casi de libro de récord, que Federer logre conservarse para Tokio 2020, cuando tendrá casi 39 años. No obstante, con el rey y su sorprendente longevidad, todo es posibile.

Tengo claro que si alguien tan competitivo y disciplinado ha decidido dejar este 2016 a la mitad, es porque continúa con hambre, porque quiere seguir. Eso propicia que busque la mejor recuperación en aras de darlo todo un tiempo más.

Una de las peores noticias deportivas, se consumó: los Olímpicos de Río serán sin una de sus mayores leyendas. Estarán Djokovic, Nadal, Murray, pero sin Roger en el Complejo Tenístico de Barra de Tijuca, nada será igual.

Twitter/albertolati