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Desde tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

¿Qué estrella se esconde detrás del maravilloso pebetero encendido en Maracaná?

Sí. Están acaso los dos olímpicos más grandes de todos los tiempos, como Michael Phelps y Usain Bolt. Está un gimnasta de la dimensión de Kóhei Uchimura. Están tenistas que ya pertenecen a la élite histórica de la raqueta como Rafa Nadal, Serena Williams, Novak Djokovic. Están basquetbolistas imprescindibles para explicar este juego, como Pau Gasol, Carmelo Anthony, Manu Ginobili. Está la que puede convertirse en la mejor velocista de la historia, Shelly-Ann Frasser-Pryce. Está el propio Neymar, presumiblemente uno de los tres mejores futbolistas de la actualidad. Está el actual dueño del ciclismo de ruta, imparable en el Tour de Francia con tres títulos en cuatro años, Chris Froome.

Pero no me refiero a los consagrados, a esos que ya se instalaron en una cumbre del Monte Olimpo. Ni siquiera a Simon Billes, llamada a arrasar en medallas femeniles en gimnasia, en sus primeros Juegos.

Hablo de quienes hoy, aún no son.

Pensemos en Usain Bolt en Atenas 2004, en Michael Phelps en Sídney 2000, en Nadia Comanneci en Montreal 1976, en Mark Spitz en México 1968, en Steve Redgrave antes de Los Ángeles 1984, en Joaquín Capilla en Londres 1948: cuando la historia podía tomar varios caminos y, sin embargo, tomó el que los elevó al pedestal que hoy ocupan. Lesiones, procesos en la vida de cada quien, curvas de rendimiento, estabilidad psicológica, circunstancias inentendibles, ya ajenas, ya propias. De todo eso, también está hecho el deporte. De todo eso, también se conforma la aristocracia olímpica.

Lo mejor es que la respuesta a lo que planteo es imposible: por genotipo adecuado, preparación idónea, serenidad mental, metodología impecable que se siga, todo puede ser.

Río 2016 ha comenzado. La juventud del planeta se reúne para competir con idénticas reglas, en un marco (esperemos) de respeto y dignidad. Los más altos, los más fuertes, los más rápidos, ya están aquí.

Inaugurado el festival, es momento de disfrutar. Ya en dos semanas será instante de responder y catapultar a las nuevas deidades de Olimpia.
Twitter/albertolati