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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Hoy por hoy uno de los francos más sensibles y vulnerables en la seguridad de un evento: los ataques cibernéticos.

Ayer se bajó de la red por unos minutos la página del Gobierno brasileño relativa a Río de Janeiro 2016. El acecho de Anonymous propició que tuviera que desconectarse este portal y generara no poca incertidumbre respecto a lo que viene en plenos Olímpicos.

Según retoman medios del país sede, ha existido una amenaza directa de parte del tan renombrado como temido grupo de hackers, con la siguiente declaración. “Los Juegos Olímpicos van a comenzar y no lo contemplaremos parados. Los gastos inicialmente presupuestados en 28.8 billones de reales llegarán a 39.1 billones, son 17.7 billones más que lo invertido en el Mundial. Es una seña clara y preocupante de la negligencia con el gasto de dinero público. Esta es una alerta para todos los involucrados en los Olímpicos. El pueblo tiene el ojo en ustedes. Nosotros no perdonamos. Espérennos”.

Hace unas semanas trascendió que Río 2016 se había blindado cibernéticamente con un grupo de 200 especialistas con la más alta capacitación. Como sea, sólo el tiempo dirá si esa medida resultó suficiente o si las autoridades brasileñas subvaloraron el potencial de los hackers. Tengo claro que Londres 2012 había reclutado a un equipo más grande para prevenir tales fines, por no decir Beijing 2008, con la inmensa policía cibernética al servicio del gobierno chino.

Lo de este miércoles es algo más que una señal de alerta, pero nada de lo cual nos podamos sorprender: varios factores que rodean a estos Juegos han sido denunciados por el grupo, como el desplazamiento de personas de sus casas, como el gasto desmedido, como la corrupción consecuente, como el dopaje, como la misma crisis brasileña.

En la actualidad es perfectamente posible boicotear un evento de esta dimensión con solo acceder y controlar sus sistemas: boletaje, logística, traslados, seguridad, y un larguísimo etcétera.

Focos rojos con la salida de la red de la página del Gobierno brasileño para los inminentes Olímpicos. Foco rojo casi tan relevante como asegurar la integridad de todos quienes acudan a Río de Janeiro con motivo de estos Juegos.

Twitter/albertolati