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Desde tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

La profesionalización en el movimiento paralímpico ha llegado a tal dimensión, que lo hecho por Óscar Pistorius cuatro años atrás, (acudir como velocista tanto a Olímpicos como a Paralímpicos) cada vez es accesible a más deportistas, al tiempo que cada vez encarece más las medallas.

Hace unos días hablábamos en este espacio de los atletas que han aparecido en los dos eventos, encabezados esta vez por la arquera iraní Zahra Nemati, quien, como Pistorius en 2012, portó la bandera de su país en las dos inauguraciones. En casi todos los casos, se trataba de personas que antes de padecer una discapacidad, fueron olímpicos en la misma o en otra disciplina.

Hoy a lo que me refiero es a muchos talentos paralímpicos, que fácilmente podrían competir e incluso llegar a ganar medalla en los Olímpicos. Fue revelador el caso de la carrera de mil 500 metros, con cuatro corredores con discapacidad visual, alcanzando un mejor tiempo que el campeón olímpico. También, el de la italiana Assunta Legnante, quien conquistó el oro en lanzamiento de bala este miércoles con una marca de 15.74, que le habría dejado lejos de las medallas en los Olímpicos, pero le habría permitido participar en los Olímpicos (más incluso, el récord mundial por ella misma impuesto en 2014, es de 17.32, con el que sin problemas habría calificado a los Olímpicos y destacado en ellos).

Se tiene que cambiar el enfoque dado al paralimpismo, las visiones de lástima o condescendencia, no caben en donde está probado que se suelen vencer todos los límites, en donde se evidencia que todos tenemos alguna discapacidad y la gran diferencia estriba en la fortaleza de estos atletas para sobreponerse a la suya.

Ante todo, son una élite deportiva con tal nivel de desarrollo, que a varios ya les permitiría competir en Olímpicos y en una de esas hasta subir a un podio.

La salud del movimiento paralímpico queda clara con solo ver la evolución de sus Juegos, con solo apreciar ese espectáculo deportivo. Una salud que se valora al comparar algunas de sus marcas con las registradas unas semanas atrás en los Olímpicos disputados en esa misma ciudad.

En resumen, cada vez más atletas tienen que recibir la autorización para participar en las dos justas, como la arquera Nemati ha hecho y como Assunta Legnante tendría que haber hecho.
Twitter/albertolati