imagotipo

Desde Tierras Olímpicas

  • Alberto Lati

  • Alberto Lati

Una lectura simple podrá decirnos que México ha cerrado sus peores Paralímpicos de la historia reciente. Lo que fríamente señala el medallero es que la de Río 2016, representa la actuación menos laureada en al menos 20 años: cuatro oros, dos platas y nueve bronces, son muchísimos si se comparan con lo que se cosecha en cada edición olímpica, pero parecen escasos contrapuestos a los 14 primeros sitios de Atenas 2004 (magnifiquen: ¡14 veces sonó el himno nacional en la capital griega!) o las 21 medallas totales de Londres
2012.

Ahora bien: es imprescindible establecer, con inmenso respeto a lo que hicieron los titanes paralímpicos de los últimos ciclos, quienes sin duda han inspirado a las siguientes generaciones y marcado las bases de los futuros éxitos, que las medallas de la actualidad tienen un valor mayor.

Me explico: el nivel de profesionalización que se ve en los Paralímpicos actuales era impensable apenas una década atrás. En este espacio ya hemos relatado que hubo una carrera de 1500 metros cuyos cuatro primeros sitios habrían superado la marca que bastó para ser campeón en los recientes Olímpicos de Río o que es asunto común en los lanzamientos (jabalina, bala, disco) que los ganadores consigan registros suficientes para calificar a los Olímpicos (caso concreto, la campeona italiana, Assunta Lignante).

Así que un podio en estos Paralímpicos habla de mucho mayor preparación y afinación que uno años atrás, aunque los de hace unos años también tuvieron más contracorriente que en el presente: abandono, falta de atención, incluso menores apoyos, lamentable ninguneo por su discapacidad.

Tanto los de antes como los de ahora merecen todas las ovaciones. Primero, porque inspiran a la excelencia, al sobreponerse a todo obstáculo. Segundo, porque generan conceptos urgentes en nuestra sociedad, como inclusión, conciencia y tolerancia. Tercero, porque los de los primeros dos miles abrieron nuestros ojos con admiración a esa realidad atlética y los de la actualidad lo hacen ante rivales con niveles de verdad.