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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Un partido de voleibol paralímpico lleno de simbolismos: a un lado de la red, militares colombianos que perdieron las piernas en el dilatado conflicto con las FARC; al otro, ruandeses que sufrieron una discapacidad a lo largo de la terrible guerra que propició todo un genocidio en esta nación africana.

Marco perfecto para que el ahora proclamado Premio Nobel de la Paz, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, cerrara su campaña por el “Sí”, moción que finalmente fue rechazada por la democracia de su país en el plebiscito del domingo pasado.

No obstante, vale la pena recuperar algo de lo que dijo Santos en su discurso ese día: “Esto que acabamos de hacer, es el partido de la reconciliación, el partido de la paz, el partido de la historia, es lo que vamos a decidir los colombianos: que a partir de mañana podamos jugar todos en el mismo equipo, sin importar que pensemos distinto (…) el deporte es uno de esos elementos que unen a las naciones, que unen a los países (…) el deporte nos une, la paz nos une, Colombia debe estar unida de aquí hacia delante”.

Aficionado al Independiente de Santa Fe de forma tan intensa que en plenas negociaciones por la delimitación de fronteras con Nicaragua, Santos abrió un paréntesis para observar al equipo rojo coronándose en liga por primera vez en 37 años.

Otros dos episodios curiosos llegaron cuando aprovechó que estaba en el Foro de Davós para viajar a Portugal a acompañar a Radamel Falcao en su cirugía de rodilla y, sobre todo, cuando cayó en una broma desde España: James Rodríguez acababa de escapar a la policía de Madrid, cuando intentaba detenerle por conducir a exceso de velocidad, y Santos recibió la supuesta llamada del directivo merengue, Emilio Butragueño. Sin descifrar que se trataba de un imitador, agradeció el apoyo a James y hasta la invitación al palco de honor del Estadio Bernabéu.

Casi todo Nobel de la Paz tiene algún vínculo deportivo; en el caso de Santos es muy intenso: por haber visto el poder del futbol para llegar a la paz; por el rol de ese mismo futbol al interior de los campamentos de las FARC en tantos años de aislamiento.
Twitter/albertolati