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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Estallado el escándalo de dopaje de Estado y señalado como cómplice el Ministro del Deporte ruso, VitalyMutko, dos posibilidades se planteaban: que el Gobierno de este país le sacrificara, dando su sitio a algún político que pudiera refrescar la relación del Kremlin con los organismos rectores del deporte mundial; o que Mutkose mantuviera en esa posición, señal de desafío inequívoco a quienes han criticado su gestión y asegurado su vínculo con los casos de doping que dejaron a muchos atletas rusos fuera de Río 2016.

La vía que pocos esperaban, fue la que ha emergido: que Mutkoresultara ascendido. Jugada clave en el ajedrez de este Gobierno, porque así continuará como titular del Comité Organizador del próximo Mundial, como cabeza de su federación de futbol (aunque recientemente tuvo severas pugnas con otros directivos) y como persona más importante en la relación de Moscú con FIFA, COI, WADA y anexas.

Así que Mutko, quien fuera Ministro de Deporte y muchos pensaban que perdería ese cargo (a la luz del caso de dopaje eso sí sucedió con algunos de sus subordinados y brazos derechos), ejerce desde ya el puesto de Viceprimer Ministro, con una jerarquía que nos permite colocarlo en el top-10 del Kremlin.

Desde esas alturas se espera que contraataque con mayor poder y representación de su país. Porque esto no termina: difícilmente perdonará no haber sido acreditado para los pasados Olímpicos y que se le colocara en el centro del enramado de dopaje, con expresiones tales como “es imposible que no supiera lo que sucedía”.

Hace casi una década, cuando comenzaba su gestión, hablaba del dopaje como una cultura que tenía que ser cambiada y se refería a lo habitual que solía ser, siempre insistiendo que eso había cambiado.

Rusia ha protestado permanentemente contra la resolución de la IAAF y contra el dedo acusador de la WADA, aunque al mismo tiempo sí ha relevado de su cargo a oficiales con cargo más o menos relevante.

En el caso de Mutko, el mensaje es elocuente: su ascenso representa el rechazo a todos los castigos y malos tratos recibidos. Representa también, que esta novela de folletín definitivamente tendrá muchas más entregas.
Twitter/albertolati