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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

¿Otra cara de la globalización? ¿Saltar fronteras con eventos deportivos, compartir o extender los alcances de una sede, aun a costa de ir en contra de su esencia misma?

Dos ejemplos surgidos esta semana, bajo condicionantes distintas: por un lado, el Comité Organizador de Tokio 2020 dejando que flote el rumor de que cederán algunas competencias olímpicas a Corea del Sur, por otro, el titular de la UEFA abriendo la posibilidad a que la final de la Champions League se llegue a disputar en Estados Unidos o hasta en China.

La situación tokiota es muy particular: en el país de la máxima planeación y menor improvisación, ven aproximarse los Juegos sin siquiera definir en dónde serán disputadas muchas de las pruebas, ahí algo inaudito. El problema es de presupuesto: que Tokio prometió concentrar alta parte de la actividad en un diámetro muy cercano a la Villa Olímpica y ha notado que eso cuesta muy caro (sobre todo, por el precio del metro cuadrado en el centro de esa capital y por lo que representa construir tantas instalaciones nuevas). Se empezó el mes hablando de desplazar 400 kilómetros al norte el certamen de canotaje y ahora se insinúa que Corea del Sur –vecino, sí, pero separado por mar– podría entrar al quite. Como sea, dejo aquí algo muy claro: eso último no va a pasar, como mucho, es una forma de Tokio 2020 de presionar a otros niveles del Gobierno para reclamar mayores fondos y apoyos.

Caso diferente, no me extrañaría que lo de la Champions en Estados Unidos termine por tornar en realidad. Lo demás, que son los aficionados, en esta historia suelen ser tratados como lo de menos, como meros aditamentos reemplazables y sacrificables, es decir, muy problema suyo si tienen que pagarse un viaje hasta el otro lado del océano para apoyar a su equipo en plena final continental. Tan distinto que tomar carretera o tren de cualquier punto hacia París, Roma, Londres, etc, requerir de un avión de no menos de diez horas y su exponencial costo. En mi opinión, más pronto que tarde eso sí que acontecerá.

¿Efectos directos de la globalización? En parte sí. Pero, sobre todo, efectos directos de querer gastar lo que no se tiene (como prometió Tokio en su campaña) o, directamente, de querer ingresar más. A tal extremo que Tokio 2020 podría tener por subsede a Corea y que una final europea podría jugarse en Manhattan o hasta en Shanghai.

Twitter/albertolati