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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Un absurdo del tamaño del olimpismo. O, por ponerlo en términos muy en boga en el mundo de las redes sociales, un chiste que se cuenta solo.

Desde el COI, Thomas Bach protesta por la injerencia política en el Comité Olímpico de Kuwait, señalando al jeque Fahad Fahad Jaber al-Sabah por “crear confusión al presentarse públicamente como titular de la autodenominada mesa directiva interina del Comité Olímpico de Kuwait”. ¿Por qué hablo de un absurdo? Porque este personaje no solamente es familiar cercano del Emir de este país del Golfo Pérsico y ha ocupado posiciones muy altas en la estructura gubernamental kuwaití, sino que desde 2012 encabeza la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales: esa ACNO que manejara don Mario Vázquez Raña y de la que decidiera salir en 2012 precisamente por las intrigas de Fahad Jaber.

Es decir: el COI tiene castigado a Kuwait desde 2010 por intromisiones políticas (en Río 2016 sus deportistas compitieron bajo bandera neutral como atletas independientes), señala a Fahad Jaber como partícipe de este caos y, al mismo tiempo, lo mantiene en uno de sus cargos directivos más relevantes.

Al igual que en el ámbito olímpico, la Asociación de Futbol de Kuwait se encuentra suspendida por la FIFA, con lo que no disputará las eliminatorias rumbo a Rusia 2018. ¿Quién es la persona señalada? El mismo jeque Fahad Jaber, también muy activo en la confederación asiática y otros puntos medulares del futbol.

Así que el COI reitera que el deporte kuwaití no consigue alejarse de las intrusiones políticas y sabe que en el jeque es parte del problema, pero no tiene problema en su cargo en el propio organismo.

Ahora que si COI y FIFA de verdad desean acabar con los mangoneos políticos del deporte, tienen un listado inmenso de acciones. Por no ir muy lejos, las federaciones de Bahréin y Jordania, llevadas por dos recientes candidatos a la presidencia de la FIFA que pertenecen a la cúpula política de los países. O Rusia y Qatar que serán sedes mundialistas.

El absurdo a lo que da. Se sobreentiende: no solo es recomendable sino imperativo alejar a los Gobiernos que se meten en nociones deportivas; aunque imposible hacerlo si esos mismos Gobiernos tienen acceso a los cargos más altos del deporte en el mundo.

Twitter/albertolati