imagotipo

Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

El protagonista olímpico del año, con el perdón del cierre de carrera glorioso de Michael Phelps y UsainBolt en Río 2016, puede ser el abogado canadiense Richard McLaren (o, puestos a ello, como antagonistas el político ruso VitalyMutko e incluso Vladimir Putin).

La nueva entrega del reporte McLaren aporta conclusiones incluso más lapidarias que las que propiciaron que Rusia viera a buena cantidad de sus atletas marginados de participar en los pasados Juegos Olímpicos. Más de mil atletas involucrados y frases tan contundentes como “La representación olímpica rusa corrompió Londres 2012 a una escala sin precedentes”, “Un simple y sencillo sistema para ocultar dopaje. Les permitía competir estando dopados. Atletas bien conocidos y de élite con resultados adulterados”, “Es imposible saber qué tan atrás la conspiración llega”.

Imprescindible añadir que McLaren, personaje externo y contratado para desarrollar esta investigación, defiende al sistema de dopaje de Londres 2012, aclarando que si ahora se revelan pruebas positivas de entonces, es porque la tecnología de detección se ha mejorado, no porque aquella justa dejara de cumplir con sus responsabilidades. Y digo que es imprescindible, porque la misma WADA que contrata a McLaren, ha revelado que en Río 2016 el mecanismo anti-doping fue muy ineficaz.
Intentemos ver hacia delante

Para empezar, dudo mucho que en los Mundiales de Atletismo de 2017 participen deportistas rusos o, al menos, aquellos que sean fruto del sistema deportivo ruso; hace un mes se especulaba que la Federación de Atletismo, justo donde comenzó el escándalo y la más intransigente en el tema de expulsarlos de Río 2016, sopesaba levantar las sanciones; eso no parece tan viable hoy.

Para continuar, la más destacada de los marginados de Río, YelenaIsinbayeva, ahora ocupa un alto cargo justo en materia de combate al doping; ella puede tener la llave para diplomacia y demostrar genuinos cambios; pero, defensora a ultranza de su país, también para radicalizar la respuesta rusa a las acusaciones.

Para cerrar, en el reporte anterior, el ex ministro del deporte VitalyMutko era señalado como corresponsable; ahora, ascendido a una posición gubernamental solo superada por la de Putin, Rusia le ha mostrado su absoluto respaldo, haciendo patente su rechazo a la WADA y su forma de ver las cosas: que todo es una forma de represalia de Occidente por su política de expansión hacia Ucrania y Georgia, y no corresponde con la realidad de sus atletas.

Así que el panorama pinta inestable y dado a la confrontación. ¿Qué debe acontecer para que la dirigencia deportiva internacional perdone? En principio, una aceptación del siniestro pasado reciente y una modificación. Lo segundo, es tan factible que ya está en marcha; lo primero, casi imposible donde todos dirán “no es cierto”, “yo no sabía” o “no somos los únicos” (eso último es cierto, hay dopados de todos los países, pero sí los únicos que se haya probado que fueron solapados por su Gobierno).

Viene un 2017 en el que la geopolítica y este renacido choque entre bloques, tendrá al deporte como un ingrediente más. Lo que sucede de nuevo con los Olímpicos ratifica lo que muchos políticos no querrán admitir: que hemos vuelto a la Guerra Fría y cada quién vivirá haciendo propagada, defendiendo con devoción, levantando cual bandera su verdad.
Twitter/albertolati