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Desde tierras olímpicas

  • Alberto Lati

Lo único más patético que el grito habitual cuando va a despejar el portero rival, es su defensa.

Un tema que me negó, a admitir como símbolo de nuestro folclore, porque lo que nos define como cultura no puede ser ni la intolerancia ni el centrar nuestro apoyo, más en el fallo ajeno que en el mérito propio.

Sin embargo, ahora que la FIFA ha vuelto a multar a la Federación Mexicana de Futbol, escucho comentarios molestos, inconformidades, apologías, reflexiones, sobre si es o no homofóbico (debate cuya resolución no cambia nada).

Que la FIFA tiene demasiados temas mucho más relevantes que resolver y no habría de perder el tiempo en estas banalidades, es asunto distinto. Nosotros, sí, porque eso proyectamos ante el mundo y sobre todo, porque así nos presentamos ante nosotros mismos. Un grito que habla fatal de nuestra sociedad, de nuestro concepto del respeto, de nuestra manera de aproximarnos al que es diferente o al que pretendemos etiquetar como diferente.

No obstante, la Federación declaró en voz de Guillermo Cantú, que “hemos apelado y hemos tenido estos procesos abiertos para tratar de hacerle ver a FIFA que la visión ha sido muy estrecha. Nosotros creemos que debemos abrir el panorama hacia dialogar y no tratar de imponer, a través de una ideología, una manera de pensar y que esto tenga una solución para siempre”.

Primero, está claro que la afectada económicamente es la propia Femexfut. Segundo, más claro todavía, que su forma de defenderse no es legitimando el grito y presentando argumentos ante FIFA, sino poniéndose de su lado en esta campaña.

Será muy difícil eliminar el grito de los estadios, incluso, a veces creo que imposible y que entre más se le enfrente, más se le alimentará. Como sea, el camino para resolverlo no es explicando que a nadie ofende. Porque en el fondo, es una descalificación. Porque en el fondo, es reflejo de intolerancia y mediocridad: antes que esperar nuestro acierto y talento, desear ganar por la falta de los mismos en el contrario.
Twitter/albertolati