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Desde tierras Olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Después de Rusia parece que va Kenia y más adelante alguno más en esta especie de caída de fichas de dominó.

El escándalo de dopaje en atletismo viene fuerte a escasos nueve meses de la inauguración de Río de Janeiro 2016.

Desatadas la inhabilitación contra la federación rusa e implicadas incluso autoridades políticas de este país, el que sigue es Kenia, toda una potencia en pruebas de medio fondo y fondo.

Días atrás expliqué en este espacio que no imaginaba a la IAAF inhabilitando a los rusos, situación que, no obstante, este viernes ya ha sucedido. La ofensiva ha sido fuerte y tendrán que precipitarse convincentes cambios en el deporte ruso para su readmisión y eventual participación en Río 2016.

La situación resulta extremadamente grave. Las naciones que cosecharon mayor cantidad de medallas en las pruebas de pista y campo de Londres 2012 fueron Estados Unidos, Rusia, Jamaica y Kenia. Al margen de los castigados rusos y los investigados keniatas, los estadunidenses tuvieron hace relativamente poco tiempo su propio desastre de dóping; al tiempo, los jamaicanos han sido perseguidos por una estela de suspicacia desde que se convirtieron en Beijing 2008 en los amos de la velocidad (un dato duro: entre Tokio 1964 y Sídney 2000, apenas festejaron dos oros; de Atenas 2004 a Londres 2012, la cifra ha elevado a doce).

Un momento de tantas dudas que no dejo de pensar en las dos declaraciones más interesantes que he recibido al preguntar a mis entrevistados sobre el dopaje.

La primera, de Su Santidad el Dalai Lama, se limita a pocas palabras: ¿Por qué hay dopaje en el deporte? “Por codicia. Una codicia irracional”.

La segunda, de la leyenda de la música Peter Gabriel: “estoy muy interesado en el tema del dopaje, porque yo quisiera ver unos Olímpicos orgánicos y por otro lado unos Olímpicos químicos; si aceptamos en unos manipular el cuerpo como quieras y como muchos atletas igual lo hacen, y dejamos los otros completamente naturales. Creo que es algo tonto, idealmente tendría que ser todo natural, pero incluso en el futuro se manipularán los cuerpos de otras maneras para incrementar capacidades deportivas”.

Los escándalos de rusos, keniatas y quien sea que continúe en la lista, confirman al ex líder de la influyente banda Génesis. Porque las medidas y tecnologías de detección se perfeccionan, aunque la corrupción para ocultar la trampa, permanece.

Ya dije antes, y me equivoqué, que dudaba que Rusia fuera inhabilitada. En todo caso, ahora mantengo que a Río 2016 sí llegan sus atletas, por lo que ya aboga su mejor embajadora que es Yelena Isinbayeva.

Twitter/albertolati

/arm