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Desde tierras Olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Menos de nueve meses para arrancar Río de Janeiro 2016 e insólitamente sigue la indefinición respecto a la instalación que albergará cierta competencia.

Aunque parezca absurdo, a este día no queda cla- ro en dónde se disputará el certamen olímpico de polo acuático. El portal de Globo especula que la ronda preliminar sería en la piscina María Lemk, al tiempo que las finales se desplazarían al Complejo Deodoro, algo a todas luces poco idóneo, pero más lo es tanta posposición y cambio de parecer.

La crisis viene de unos meses atrás, cuando el Par- que Acuático Julio Delamarese descartó debido a una serie de diferencias entre el gobierno del estado de Río de Janeiro y los particulares que cuentan con los derechos para operarlo, así como por los daños que sufrió durante la remodelación del vecino estadio Maracaná para el Mundial.

Desde entonces, el problema se ha ido extendiendo. No se pueden albergar la totalidad de los partidos de polo acuático en el María Lemk, debido a que chocaría en el calendario con nado sincronizado y clavados, ya destinados a esta alberca. Eso obliga a mover la mitad de la competencia a Deodoro, aunque bajo urgentísima necesidad de construir ahí vestuarios y una piscina de calentamiento.

Temas, en definitiva, que no corresponden a la in- minencia del evento. A nueve meses, ya tendrían que haberse entregado la mayoría de las instalaciones y el resto habría de estar ultimando detalles. Tan lejos de eso, Río 2016 debate dónde y cuándo organizar el polo acuático.

Vale la pena recordar que si con una federación en específico ha tenido desavenencias el Comité Organi- zador, es con la de natación. A mediados de este año, incluso se publicó un documento en el que trascendía la inconformidad de la FINA por las condiciones en que se estaba terminando el Centro Acuático.

Río de Janeiro 2016 no puede esperar que tamaña incertidumbre sea tomada a la ligera. Es algo comple- tamente indigno de lo que se espera en la preparación de unos Olímpicos.

Twitter/albertolati