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Desde Tierras olímpicas / Alberto Lati

  • Alberto Lati

Tanto insistir en la relevancia de llevar partidos de futbol de Río 2016 a Manaos para a pocos meses del inicio del evento comprobar el nivel de abandono en que se encuentra su terreno de juego.

Algunos dicen que es por haber interrumpido el programa de mantenimiento correspondiente, otros que por culpa de una plaga infestada en su césped. Lo más factible es que la Arena da Amazonía tenga los dos problemas conjugados y que lo segundo sea consecuencia de lo primero. Según varios reportes periodísticos, durante seis largos meses la empresa encargada de cuidar de ese pasto, no recibió pago alguno, por lo que dejó tales trabajos.

Estadio construido en una de las ciudades más singulares del mundo. Hacia finales del siglo XIX, Manaos tuvo su gran momento de industrialización y vanguardia cuando del Amazonas se comenzaron a extraer grandes cantidades de caucho; por entonces, todo Brasil envidiaba su desarrollo, su dinámica, su cultura (ahí sigue una bellísima sala de ópera). Incluso Henry Ford decidió erigir una ciudad (hoy fantasma) en el Amazonas, para nutrir de caucho a su industria automotriz: el caucho era el futuro y solo el Amazonas lo ofrecía.

En cuanto el caucho se plantó en otros puntos tropicales del planeta, y de ello se culpa a un inglés por haberse robado la semilla, el sueño terminó. Como legado quedó una ciudad vibrante a medio Amazonas, muy cerca del punto de encuentro entre los ríos Negro y Solimoes –imponente por verse durante unos kilómetros la línea de separación entre los dos caudales.

En la nación del futbol, no obstante, Manaos nunca ha tenido equipos relevantes. El Mundial 2014 decidió reconstruir ahí un estadio que, año y medio después, apenas ha sido utilizado. Desde que la Arena da Amazonía se reinaugurara en marzo de 2014, ha albergado 26 partidos, solo seis de ellos (cuatro del Mundial) con más de treinta mil espectadores y casi todos los disputados en 2015 con menos de diez mil.

Por eso Río de Janeiro 2016 decidió integrar a Manaos para su torneo de futbol, pese a estar a más de cuatro mil kilómetros de distancia y complicar severamente los operativos de seguridad, logística, movilidad: por la imperiosa necesidad de utilizarlo.

Y, sin embargo, a escasos meses de su entrega al Comité Organizador para su acondicionamiento preolímpico, el césped de la Arena da Amazonía es un desastre.
Twitter/albertolati