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Desde tierras Olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Difícil, pero imprescindible equilibrio: en un momento tan delicado en cuanto a seguridad y necesidad de blindarse ante el terrorismo, Río de Janeiro 2016 ha anunciado que mantendrá su apertura a que quienes acudan a los Olímpicos lo hagan sin tramitar visado.

No es un tema sencillo. Brasil tendrá que garantizar la seguridad del evento cumbre del año, para lo cual muchos consideran esencial comenzar por tener perfecta certeza de quién entra, cuándo y por cuál puerto.

Más allá de los ciudadanos de países que habitualmente no requieren de visado para ingresar a Brasil (más de setenta, incluidos todos los de la Unión Europea y desde hace tres años México), otras cuatro naciones han quedado exentas del trámite consular para el período olímpico: Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia.

¿En qué medida eso incrementa riesgos o amenazas? Desde mi perspectiva, no es para tanto, siempre y cuando las labores de inteligencia sean adecuadas. Si nos refiriéramos a un país al que nadie puede entrar sin visado, estaría claro el cambio. No obstante, apenas son cuatro añadidos.

Evidentemente, lo que más desean las autoridades turísticas del coloso sudamericano, es que mayor cantidad de visitantes lleguen y hagan multiplicar la derrama económica. Para tales fines es de inmensa ayuda el no exigir visado, que suele ser la primera traba para quien planea un viaje, la primera razón por la que se desiste y cambia de planes.

Brasil mantiene la idea de que los atentados de París, del pasado trece de noviembre, en nada modifican sus dispositivos y presupuestos de seguridad. Como ya aseveré en este espacio, no puede admitir otra cosa; primero, para no mostrarse débil o con inseguridades respecto a lo originalmente previsto; segundo, por las críticas desencadenadas por el gasto que supone albergar un evento como los Olímpicos.

Como sea, es obvio que el plan ahora será más intenso. ¿Cómo estará el mundo en nueve meses? Según los especialistas, no mucho más sencillo que en la actualidad. Eso no cambia con visado o sin visado a otros cuatro países.

Tal como argumentaron las autoridades brasileñas al serles rebatido el riesgo de exentar de visa a estadunidenses, canadienses, australianos y japoneses: quienes perpetraron los atentados tenían pasaporte europeo y, por ende, no necesitaban visa para aterrizar en Río de Janeiro.

Twitter/albertolati

/arm