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Desde Tierras Olímpicas / Alberto Lati

  • Alberto Lati

Río 2016 está confundiendo el sentido de los eventos de prueba efectuados en cada una de las instalaciones que albergarán las disciplinas de los próximos Olímpicos.

Una cosa es que sirvan para pulir mecanismos y operativos logísticos, de seguridad, de manejo de masas, de movilidad, y otra muy distinta es demostrar en muchos de ellos que las preguntas más esenciales no se habían formulado en el Comité Organizador.

No puede suceder que la arena en donde se disputará el bádminton requiera llegar hasta el mismísimo evento de prueba para mostrar que quienes la hicieron no pensaron en lo fundamental: en las corrientes de aire que modifican el trayecto del volante o gallo.

Dicen que es el sistema de aire acondicionado, otros aseguran que es por culpa del clima generado por la iluminación, unos más que es por la brisa que se cuela en las rendijas. Lo más alarmante, sin embargo, es que los organizadores digan que investigarán los motivos, señal inequívoca de dos cosas: primero, que no tienen idea de lo que pasa; segundo, que no les pasó por la mente el delicado trayecto que sigue el gallo al ser impactado por la raqueta (es decir, que prepararon una arena para bádminton sin saber lo que se requiere para garantizar una competencia de máximo nivel de bádminton).

El Comité de Río de Janeiro ha querido defenderse aseverando que el evento de prueba es organizado por la federación local de bádminton, lo cual no cambia nada: ambos organismos tendrían que haber trabajado de la mano para asegurar que esa arena fuera idónea para la práctica de este deporte. El mismísimo campeón del mundo de la disciplina, el chino Dan Lin, declaró que ese sitio no es el adecuado de cara a los Olímpicos.

¿Algo nuevo? Ese es el problema: que no, que esta crisis no es la excepción que confirma como regla el bien hacer carioca, algo parecido aconteció con el sitio donde se realizarán las competencias de vela, cuyos participantes cayeron al agua víctimas del viento de los aviones del aeropuerto vecino. Finalmente ya se han cancelado los vuelos desde ahí, el aeropuerto doméstico de Río, para muchas horas de los próximos Olímpicos, pero no tiene sentido que a nadie se le haya ocurrido antes.

Lo primero que se tiene que asimilar al acondicionar o construir un sitio como instalación olímpica, son las necesidades específicas del deporte en cuestión, cosa que parece haberse omitido en muchos casos de Río de Janeiro 2016. Los eventos de prueba sirven también para eso, aunque su aporte tendría que ser muy distinto.

Twitter/albertolati