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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

La alarma se ha encendido: Río de Janeiro 2016 podría no contar con la participación del mejor nadador brasileño de todos los tiempos y el más laureado latinoamericano en la historia de la natación olímpica.

César Cielo, oro en los 50 metros de Beijing 2008 y bronce tanto en los cien metros de Beijing como en los de Londres 2012, no consiguió amarrar su calificación a los Juegos Olímpicos en el evento realizado esta semana.

Por delante solo le queda una oportunidad para acceder al boleto, que será el torneo María Lenk, a realizarse en abril. No obstante, el pánico es elevado toda vez que las lesiones han perseguido al deportista de veintiocho años y es grande la incógnita por ver de qué forma pueda recuperarse.

En la sesión de este jueves, ni siquiera avanzó a la ronda final dentro de los cien metros, una prueba que a escala sudamericana no tendría porque padecer para ganar con amplia comodidad.

Su ausencia sería un golpe demoledor para el Comité Organizador, necesitado de los mayores astros brasileños en cada una de las disciplinas deportivas. Su oro en Beijing fue el primero para un nadador latinoamericano desde el conquistado en Ámsterdam 1928 por el argentino Alberto Zorrilla. Al margen de esos logros en varones, la única presea dorada para Latinoamérica en Olímpicos, ha sido la de la costarricense Claudia Poll en Atlanta 1996. Es decir, que César Cielo pertenece a la mayor de los élites del deporte de este hemisferio y para Brasil sería casi irreparable no tenerlo en competencia durante Río 2016.

Cuando Río recibió la sede, el paulista tenía veintiún años y recién se había coronado en los cincuenta metros de Beijing. Eso hacía presagiar que los Olímpicos cariocas le llegarían en un momento inmejorable. Sin embargo, hoy ese cuento puede tornar en un libreto de terror.

Vigente poseedor de dos récords mundiales y de innumerables títulos en las competiciones más importantes, César Cielo disputará en abril una de las carreras más relevantes de su vida, con la calificación a Río 2016 pendiendo de un frágil hilo.

Twitter/albertolati

/arm