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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Surrealismo estilo Río de Janeiro: que el Complejo de Tenis, cuyo evento de prueba fue un mes atrás y cuyas condiciones incluso fueron elogiadas, hoy vuelve a agudizar su demora.

La obra que tenía que haber sido entregada en septiembre de 2014 hoy continúa por debajo del 90 por ciento de su finalización y se ha complicado con una nueva crisis: manifestaciones de 300 trabajadores que resultaron despedidos sin la indemnización correspondiente.

La protesta del pasado jueves incluyó el incendio en un contenedor vecino al escenario, sin que de momento se haya aclarado si los manifestantes fueron responsables de prender el fuego. Como sea, durante el fin de semana volvieron a reunirse en queja frente al caótico Complejo de Tenis.

Así, lo que en teoría tendría que llevar año y medio de haber sido concluido, lo que en teoría pudo ser positivamente probado en el pasado mes de diciembre, hoy se mantiene bajo incógnita.

La siguiente pregunta ya la he formulado varias veces en este espacio, incluso desde los tiempos anteriores al inicio del Mundial 2014: ¿qué se prueba en un estadio no terminado?, ¿qué tan fidedigna es la prueba?, ¿esa prueba sirve de algo, más allá del cumplir con un calendario al que se falló?

He estado en eventos de prueba de todos los megaeventos deportivos desde 2002 (coincidentemente, más o menos desde que se convirtieron en trámite forzoso de planeación y puesta a punto de cada sede). Los únicos en los que las instalaciones no estaban concluidas, fueron los de Brasil 2014 y Río 2016. En Atenas 2004 hubo algunos en inmuebles que no tenían los alrededores terminados, tan diferente a, por ejemplo, el de la Arena Corinthians que se hizo en obra negra… Pero el Complejo de Tenis ya celebró en diciembre que se encuentra en espléndidas condiciones.

La constructora que se enfrenta a este escándalo, es la misma enredada en el Centro de Hipismo, también retrasado. Llegados a este punto, me temo que no es asunto solamente de ese particular, que es la empresa, sino del Gobierno o el Comité Organizador que la contrató.

Twitter/albertolati

/arm