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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Cada que se especula con la presencia de un crack para los Juegos Olímpicos, tiemblan los clubes del futbol europeo.

En un calendario de por sí saturado y excedido en compromisos, pocos eventos resultan tan incómodos como el torneo olímpico de futbol. Algo parecido puede decirse de la Copa de Oro, que va pegada a una Copa América (ahí la solución ha sido que acudan planteles diferentes), y en mayor medida, de las inoportunas Copa África y Copa Asia (en enero; la primera cada dos años, la segunda cada cuatro).

La gran diferencia radica, en todo caso, en la cantidad de convocados para cada competición que pueden llegar a afectar a los certámenes europeos. En ese sentido, la justa africana es una monserga, pero no menos que la olímpica.

Se trata de un 2016 en el que la mayoría de los futbolistas de élite estarán excepcionalmente ocupados con Copa América de Centenario y Eurocopa, las dos en junio. De forma tal que las pretemporadas apenas podrán comenzar a fines de julio, una vez que los cracks hayan descansando por lo menos tres semanas.

Imaginemos que quienes inician trabajos hacia el 20 de julio vuelvan a dejar a sus clubes una semana después para desplazarse a Río de Janeiro. Simplemente imposible: no hay forma de estar en los dos frentes, es imprescindible elegir.

Es relevante lo anterior si se considera que muchísimas estrellas desean cerrar su carrera habiendo triunfado en unos Olímpicos, algo que no acontecía antes y que se contagia también de los mejores basquetbolistas, tenistas y ahora, a los golfistas. Más todavía porque esta vez han calificado selecciones como Argentina, Suecia, Portugal, Alemania, además del anfitrión Brasil. Así, Lionel Messi, Zlatan Ibrahimovic, Cristiano Ronaldo, Thomas Müller y Neymar están en opción de asistir como refuerzos mayores de veintitrés años.

Sin embargo, Gerardo Martino, seleccionador argentino, se ha adelantado esta semana para aseverar que no llevará a Messi.
La obvia razón es que eso le impediría contar con él en la Copa Centenario, mucho más relevante para la albiceleste. El Barcelona ha respirado, porque al mismo tiempo es evidente que Brasil necesita a Neymar en Río 2016 para ganar lo único que jamás ha ganado, que es esa medalla de oro. Así, por lo menos no se quedará sin sus dos astros en las primeras jornadas de la próxima campaña.

Caos inevitable por una sencilla razón: que no caben tantos partidos, que no hay forma de encimar más el calendario, que el año ya no tiene más fechas. Caos inevitable también porque se desea elevar el monto del negocio y eso solo se consigue con más balones rodando.

Twitter/albertolati

/arm