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Desde Tierras Olímpicas / Alberto Lati

  • Alberto Lati

Un nuevo elemento a tomarse en cuenta. Una nueva dificultad que exige previsión y prevención. Un nuevo obstáculo para Río de Janeiro 2016, aunque la realidad es que su origen trasciende por mucho al Comité Organizador o las autoridades vinculadas a los Juegos.

Me refiero al virus zika, ya reportado en al menos veinte países americanos, que se contagia tanto de una madre a su feto como por medio del piquete de un mosquito. Virus que ha atacado más que a ningún otro sitio a Brasil.

Aunque no se trata de una enfermedad mortal (o, al menos, hasta ahora no hay información de fallecidos por esa causa), sí es un tema muy sensible en embarazos por su peligroso efecto en fetos.

Las autoridades de los Olímpicos esperan que en condiciones más frescas y húmedas, como sucede en el mes de agosto en Río de Janeiro, disminuya su propagación. Como sea, los científicos empiezan a sugerir a las mujeres embarazadas que, de continuar esta epidemia, no acudan al evento. La gran cantidad de gente congregada representa un alza en la probabilidad de ser contagiado.

La Prefectura ha anunciado ciertas medidas para minimizar la presencia del mosquito en zonas donde habrá decenas de miles de aficionados, en las instalaciones, en las proyecciones públicas de pruebas olímpicas. Como sea, eso será en unos meses; hoy el carnaval está por comenzar y ahí el contagio tiende a incrementar sustancialmente.

Vale la pena enfatizar que esto no es culpa del Comité Organizador, pero sí su responsabilidad. Tan relevante como finalizar estadios o como garantizar seguridad, es imponer las condiciones de salubridad indispensables.

Seis meses, de aquí a la organización, son mucho tiempo y todo puede pronto cambiar, pero la primera gran prueba en ese sentido será el multitudinario carnaval carioca. La segunda es sugerir, como ya se está haciendo, que las mujeres embarazadas o en planes de embarazarse, sean precavidas.

Un nuevo problema de índole muy diferente a los anteriores. Un nuevo problema que, a diferencia de los explicados normalmente aquí, no es por un error de organización, aunque sí demanda una importante planeación preolímpica.

Sin duda, Río de Janeiro ya tiene que lidiar con otra prioridad.

Twitter/albertolati