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Desde tierras olímpicas / Alberto Lati

  • Alberto Lati

No hubo perdón ni concesión con quienes no debe de haberla.

En definitiva, Bulgaria no contará con equipo de levantamiento de pesas en Río de Janeiro 2016. Uno de los países más poderosos en la especialidad, cuarto en el medallero histórico sólo detrás de los tres gigantes (la exURSS, China y EU), la sanción de nuevo ha sido de máxima dureza. Y digo que de nuevo, porque serán los terceros Juegos Olímpicos consecutivos de los que los halteristas búlgaros estén
marginados.

La ausencia en Beijing 2008 y Londres 2012 ya tenía que haber obligado a una revolución total en la federación de este país, a una limpieza, a un cambio en sus metodologías y valores. O incluso mucho antes, cuando en Sídney 2000 le fueron arrebatadas tres medallas por dopaje.

Sin embargo, el equipo búlgaro ha continuado tropezándose en pruebas antidoping. En marzo del año pasado, se detectaron sustancias prohibidas en once de los principales halteristas de esta delegación.

Por supuesto que no son los únicos ni en levantamiento de pesas ni en el deporte en general, pero acaso sí los de mayor recurrencia y menor voluntad de modificar. Verlos como chivos expiatorios o como coartada para decir que sí se hace algo en tan controversial materia, es un error. No por saberse lo podridas que están demasiadas disciplinas deportivas, ha de tenerse misericordia con quienes con absoluta claridad efectúan trampa.

Luego viene el tema del equipo ruso de pista y campo, mucho más mediático y políticamente frágil. Lord Sebastian Coe, quien encabeza la federación de atletismo, reiteró días atrás que desconoce si ese caso podrá esclarecerse en tiempo como para contar con exponentes rusos en estas pruebas de Río 2016. Si el escándalo ruso, con un dopaje institucionalizado y oculto por altas esferas de poder, ha sido tan evidente como el búlgaro en levantamiento de pesas, entonces tendría que haber similar sanción.

Por supuesto que habría víctimas inocentes; infinidad de velocistas, fondistas, marchistas, saltadores, lanzadores de este país que no han roto regla alguna. Lo mismo, seguramente, sucederá con muchísimos búlgaros que no han formado parte de una crisis de dopaje que tiene al menos quince años de haber saltado a la luz.

La suspensión a Bulgaria en levantamiento de pesas de Río 2016 era ineludible y merecida. ¿También la de Rusia en atletismo?
Twitter/albertolati