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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Ser distinto, innovar, tener un sello diferente, es una de las mayores presiones con que deben de lidiar quienes idean la forma de encender el pebetero de unos Olímpicos.

Esa necesidad de no repetir nada hecho antes, llevó a Londres 2012 al fuego más simbólico y moderno que hallamos visto; cada delegación desfiló portando un pétalo de cobre, mismo que fue colocado en donde más tarde emergería, para sorpresa absoluta, el pebetero. Cuatro años antes, en Beijing 2008, el multimedallista en gimnasia, Li Ning, recorrió los aires del apodado Nido del Ave, con la antorcha encendida. En Atenas 2004, la novedad fue que el pebetero se desplazara hasta la posición de quien lo encendería (más novedad fue el asignado de último momento para prenderlo, el veleristaNiklosKaklamanakis, tras el escándalo de dopaje del día anterior del velocista KostasKenteris). En Sídney 2000, el círculo ardiente alrededor de CathyFreeman. En Barcelona 92, la flecha de fuego disparada por el arquero paralímpico Antonio Rebollo.

Río de Janeiro 2016 ha dado una pista de lo que puede suceder en la inauguración del 5 de agosto: algún juego especial entre los dos estadios que, excepcionalmente, tendremos (Maracaná, para inauguración y clausura, Engenhao para las pruebas de atletismo).

De momento no se ha confirmado, pero sí rumorado, que vayan a existir dos pebeteros. A partir de eso las incógnitas son muchas y esta semana han sido alimentadas por el director de comunicación del Comité Organizador Mario Andrada: “Yo apostaría por un solo pebetero, pero dejo aquí un tema. Tenemos dos estadios, tenemos un pebetero. ¿Cómo hacer para que los estadios dispongan de ese pebetero? No puedo decir mucho más que eso”.

Entonces hemos de inferir que el pebetero será móvil, o que el ritual de encendido en Maracaná se vinculará también al Engenhao, o que, pese a lo dicho por Andrade, efectivamente habrá dos pebeteros y de alguna manera se prenderán al mismo tiempo en la apertura.

Lo mejor de lo que ha revelado Andrada ha sido otra cosa: “Sé que el brasileño ama el carnaval, pero la inauguración no va a tener tipo de desfile de escuela de samba”. Ojalá sea así, porque Brasil es acaso el país más perseguido por los estereotipos y las etiquetas que él mismo se ha impuesto.

Twitter/albertolati

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