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Desde Tierras Olímpicas / Alberto Lati

  • Alberto Lati

El peor de los pronósticos económicos se ha juntado con el peor de los escenarios políticos: Río de Janeiro 2016 llegará en un marco de tremenda crisis en Brasil, así como de inestabilidad del Gobierno de Dilma Rousseff.

Es común que el país que recién ha albergado un mega evento deportivo experimente de manera posterior una severa resaca en sus finanzas. Río 2016 la padece incluso desde antes de la inauguración y eso no es atribuible solamente al Mundial, organizado en este territorio un año atrás, sino a una curva económica descendente que se anunció desde hace un buen tiempo.

La titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, explicaba esta semana que la economía de Brasil decrecerá tres por ciento este año y para 2016 continuará en retroceso. Situación muy distinta al crecimiento cercano al nueve por ciento de apenas seis años atrás, precisamente al momento en que Río de Janeiro consiguió la sede para estos Olímpicos.

Contexto muy grave. ¿Qué pasará entonces después de los Olímpicos? Un tema que debe de tener muy preocupados a los habitantes de este país, pero primero tendrán que sacar adelante estos Juegos a los que se han comprometido.

Al mismo tiempo, justo por estos días diversas facciones políticas intentaban iniciar el proceso en contra de la presidenta Rousseff, acusada de corrupción y maquillaje de los números del país. Una Dilma que cuenta con un porcentaje de aprobación terriblemente ínfimo: menos del diez por ciento.

Nadie duda que Brasil hoy no está para fiestas. Sí estaría para ahorrar, para priorizar gastos, para salir de esta encrucijada, pero no para convertirse en centro del mundo y volver a ofrecer un banquete deportivo.

El pujante e irrefrenable país que consiguió la sede, hoy se tambalea. En el peor de los momentos, en el más crítico contexto, la llama olímpica llegará por la bahía de Guanabara.

Los mega eventos deportivos que supuestamente elevarían a Brasil al máximo escalafón de las naciones, más bien están siendo excusa para dimensionar esta crisis.
Twitter/albertolati