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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Toda una ley de la selva manda en el alojamiento de los mega-eventos deportivos: ¿cuánto puede subir el precio de un hotel? Mucho en situaciones normales, muchísimo si se añade la circunstancia de escasa cantidad de cuartos disponibles.

A reserva de analizar la evolución de la epidemia de Zika en Brasil, que podría traducirse en un considerable decremento en la cantidad de visitantes a Río durante los Juegos, los hoteles cariocas no tienen escrúpulos en elevar hasta siete o nueve veces sus precios por noche.

Ya durante la Copa del Mundo 2014, los turistas se sorprendieron al terminar pagando cifras mayores a 400 dólares por habitaciones con mínimas condiciones de confort.

Sin embargo, rumbo a Río de Janeiro 2016 existen factores adicionales: primero, que un Mundial es en todo el país y los Olímpicos (con la excepción del futbol) se focalizan en una ciudad, lo que concentra a los aficionados, pero también a periodistas, patrocinadores, proveedores, directivos en general; segundo, la diferencia en el tipo de cambio.

La devaluación de la moneda brasileña abre una problemática; en épocas del Mundial un dólar estaba valorado en algo más de dos reales; hoy, por encima de cuatro.

Así, los empresarios hoteleros tienen la gran posibilidad de cotizar sus habitaciones en dólares, con lo que su ganancia durante los Juegos será mayor en reales. Pongamos un ejemplo: cualquier hotel en Copacabana que normalmente cobra 800 reales (hoy equivalentes a menos de 200 dólares), en plenos Olímpicos podría ofrecerse en 800 dólares (que son unos tres mil 200 reales). ¿Quién perderá en esa maniobra? Los turistas provenientes del interior de Brasil, cuyo dinero vale menos para ese tipo de servicios (tema del que los mexicanos entendemos y hemos padecido bastante).

Luego está la opción de rentar propiedades amuebladas, mismas que durante Brasil 2014 reportaron cifras absurdas: casas por más de 100 mil dólares durante el evento, apartamentos en la zona de la Lagoa de Río de Janeiro por 50 mil, cantidades que pretenden mantenerse igual (y pese a la devaluación, en dólares) en estos Olímpicos.

El primero de los motivos de esta inflación, es la libertad del mercado, el actuar con base en oferta y demanda. Como sea, el genuino problema proviene de no tener suficientes cuartos para un evento de esta dimensión.

Sería ideal que la autoridad hotelera de Río 2016 recuerde la cantidad de habitaciones que se quedó sin ocupar Londres 2012, debiendo incluso bajar sus precios en plenos Juegos hasta tarifas convencionales.

Twitter/albertolati

/arm