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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

¿Existe manera de juzgar al más grande de la historia bajo un criterio que permita cualquier cosa menos que lo máximo?

Sería justo comprender lo diferente que es cada momento en la carrera de alguien tan destacado, aunque a algunos sólo se les puede exigir lo más alto.

Pensemos en el regreso de Michael Schumacher tras el retiro, con apenas un podio conquistado en tres años. O BjornBorg en su desastrosa secuela en los años noventa. O en Lance Armstrong –polémicas y dopaje al margen– al ser número 23 en el Tour francés de 2010. O en los eternos retornos de Diego Armando Maradona, dejando esbozos de su virtuosismo, pero evidenciando también que ya nada era como en 1986 y 1990.

Michael Jordan es la excepción, cuando dejó esa extraña etapa en el béisbol y regresó para colocar a los Toros de Chicago de nuevo en lo más alto. No así su segunda salida del retiro, para actuar con Washington entre 2001 y 2003, sin acceder a playoffs.

A eso se aventura Michael Phelps de cara a los Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Por ello ha insistido en un mensaje: que lo dejen ser sin mirar permanentemente a su pasado como atleta olímpico más laureado de todos los tiempos, dieciocho oros y veintidós medallas totales. Cuatro años desde su retiro en Londres 2012 que no han transcurrido en vano.

Esta semana insistía que ahora vive con más libertad y menor peso, que por fin ha podido dimensionar sus logros, que al jubilarse no tenía noción de qué hacer con su tiempo y, sobre todo, esto: “si no gano ninguna medalla en Río, pero hago todo lo que debo para prepararme bien, eso me bastará para estar feliz. Estoy entrenando todos los días para acertar en cada detalle. Si en Río no llego a la final, claro que me molestará, pero seré capaz de aceptarlo. Eso me coloca en un estado diferente al de años atrás”.

La duda es si el mundo está listo para ver a Phelps en un plano secundario, lejos de los mejores tiempos y marginado de la definición de medallas. Como sea, eso es problema del mundo. Phelps quería cerrar su carrera con unos Olímpicos más y en Río lo tendremos en la piscina.

Un regreso que pinta para ser similar al de los grandes arriba enlistados y no como el de Jordan, quien, a diferencia de Phelps en 2012, se había retirado demasiado prematuramente.

Twitter/albertolati

/arm