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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

El reinado Usain Bolt concluirá en definitiva en Río de Janeiro 2016. Con cuántos oros y con qué tiempos finales, es la única duda.

Nunca antes un velocista ha logrado coronarse en tres ediciones olímpicas consecutivas ni en los 100 ni en los 200 metros. Bolt intentará en la pista del estadio Engenhao convertirse en el primero y cerrar su delirante historia con nueve oros (de momento, suma seis: tanto en Beijing 2008 como en Londres 2012, 100, 200 y relevos 4×100 metros). Además, de llegar a esos nueve oros, igualaría la cifra sólo conquistada por Paavo Nurmi y Carl Lewis.

Me parece tan curioso como machista que se de mucho mayor atención a Bolt que a su compatriota Shelly-Ann Fraser-Pryce, quien en Río 2016 también podría ser la primera mujer en hilvanar tres Juegos como la campeona en los cien metros. Al margen de la evidente (y desafortunada) prioridad que se suele dar a los varones en el deporte, Bolt tiene sobre su compatriota Fraser-Pryce algunas ventajas: primero, que nunca se le ha detectado alguna sustancia prohibida y Shelly-Ann incluso estuvo suspendida un semestre; segundo, que Usain ha despedazado todos los récords, dejando tiempos que lucen imposibles de mejorarse; y tercero, que su monarquía llega a los 200 y no se queda en los cien.

En todo caso, no sería raro que en Río de Janeiro 2016, Fraser-Pryce robe a Bolt el honor de ser la única con tres Olímpicos al hilo como reina de la prueba más fascinante de la velocidad.

¿Quién lo tiene más complicado? Parece que Bolt. Justin Gatlin, Tyson Gay y Asafa Powell, no son más jóvenes que él, pero sí traen curvas de rendimiento como para obstaculizar su gesta. En el caso femenino, cuatro de las mejores seis marcas femeninas en cien metros, pertenecen a Shelly-Ann, por lo que su nuevo título es predecible.

Lo único seguro es que en Río cerraremos todo un ciclo. Esta generación de esprínteres no llegará a Tokio 2020 y para los que se han quedado con las manos vacías ante la arrolladora hegemonía de Bolt, será la última ocasión de robarle la cima de un podio olímpico.

El cuento de hadas pide que Usain se despida en Río de Janeiro con otros tres oros. Su reloj biológico, sus recientes lesiones y la exigencia de esa prueba, provocan serias dudas respecto a si lo consiga.

Más que sus 9.58 segundos como plusmarquista de la prueba madre, ese triple triple (tres oros en tres Juegos) sería el diamante más luminoso de su corona.

Twitter/albertolati

/arm