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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Un mes atrás advertí en este espacio que no era descartable que el velódromo de Río de Janeiro 2016 se viera obligado a cancelar su evento de prueba.

Pues bien, ese, el peor de los escenarios, se ha cumplido. Por entonces me refería a esa instalación como una bomba de relojería y, bajo esa metáfora, las explosiones no cesan. Un evento de prueba que originalmente tenía que haberse realizado en marzo y que poco a poco se fue postergando por las evidentes demoras que presenta la edificación para práctica del ciclismo.

Tal como con el Mundial 2014, las exigencias de organización se han tenido que ir flexibilizando, porque el evento de prueba era supuestamente obligatorio para todos los inmuebles sin excepción. Si varios escenarios ya se aventuraron a ser probados sin siquiera estar más allá del ochenta por ciento de su finalización y el velódromo no lo hará, es porque sigue muy lejos de ser concluido. Si estuviera cerca o con esenciales condiciones, sin duda recibiría el evento que había sido reprogramado para inicios de mayo.

El Comité Organizador ha explicado que sería inseguro para los atletas el colocar con prisas la delicada pista. Sin duda, nada más prioritario que su integridad, máxime si rodarán a la velocidad e inclinación habituales. Ese argumento, en todo caso, alude al síntoma (a fines de marzo no han puesto la pista) y no de la enfermedad (informalidad, mala planeación, deficiente ejecución de los planes).

Río de Janeiro 2016 se ha terminado pareciendo más a Brasil 2014 de lo que sus dirigentes hubiesen querido. Tal como con el Mundial, la justa deportiva se efectuará con ciertas limitaciones, pero tengan por seguro que saldrá. Lo que no cambia es la imagen dada, justo cuando el país está sumido en la peor de sus crisis políticas: la presidenta Dilma Rousseff ha recibido un fuerte golpe este martes, al perder importantes apoyos en su carrera para evitar ser destituida.

Con abril encima, las instalaciones olímpicas, pese a las críticas y atrasos, exhiben hoy mayor solidez que la máxima mandataria del país. Otra bomba de relojería, si desean retomar la metáfora del texto de un mes atrás, cuando advertíamos que el velódromo de Río 2016 se podía quedar sin el evento de prueba que ya no será.

Twitter/albertolati

/arm