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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Vladimir Putin estará en la inauguración de Río de Janeiro 2016 y eso nos permite establecer una importante especulación.

Luego de que fuera desenmascarado en Rusia el mayor escándalo de dopaje de los últimos años y el primero en épocas recientes tan enraizado en las instituciones políticas de un país, hubiera podido pensarse que el líder del Kremlin se ausentaría de todo lo vinculado con los Olímpicos.

En todo caso, ha confirmado su asistencia y no es descartable que lo mismo acuda a alguna competencia (en Londres 2012, por ejemplo, estuvo en el judo, deporte que practica a un importante nivel).

Desde que al inicio de este año se diera a conocer este obscuro entramado de doping (incluido, por ejemplo, el soborno a autoridades de la Federación Internacional de Atletismo, para que ignoraran las pruebas positivas de atletas rusos), ha sido tensa la relación de los organismos deportivos con Rusia. Putin pedía por entonces que no se politizara el tema, aunque, evidentemente, la politización llegó desde que altos mandos del gobierno ruso intervinieron en esa operación.

A la espera de un veredicto final en mayo, la delegación rusa se mantiene inhabilitada y no ha podido asistir a los Mundiales bajo techo, pero la confirmación de que Putin irá a la apertura olímpica permite especular que finalmente habrá perdón. ¿Se sentaría Putin a observar una ceremonia de apertura de un evento que haya excluido a sus compatriotas? Evidentemente, no. Ni siquiera considerando la importante relación bilateral con Brasil, parte de los llamados BRICS (junto con India, China y Sudáfrica), grupo de países que apenas unos años atrás parecían adueñarse del mundo y hoy padecen en sus respectivas economías –dicho sea de paso, se han repartido buena parte de los últimos megaeventos deportivos: Brasil – Mundial 2014 y Olímpicos 2016, Rusia – Olímpicos 2014 y Mundial 2018, China – Olímpicos 2008, Sudáfrica – Mundial 2010.

Los “Papeles de Panamá” y su hilo hacia Putin, las crisis con Ucrania u otros países, el distanciamiento de Europa y Estados Unidos, no ausentarían a Putin de una celebración de esta índole, porque si una característica tiene, es que no da explicaciones a nadie. Un castigo a la delegación rusa, sí, porque sería algo que el presidente ruso no perdonaría al COI.

Twitter/albertolati

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