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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Cuando Juan Camilo Zúñiga lesionó a Neymar hacia el final del Brasil-Colombia en los cuartos de final del Mundial 2014, la pregunta más temida por el país anfitrión tuvo que ser por fin planteada y no más evitada: ¿Qué quedaba de la selección verdeamarela sin Neymar? Muy poco.

Nunca, el apodado scratch, había dependido tanto de un futbolista: en 2002, además de Ronaldo estaban Rivaldo y Ronaldinho, como en 1994 además de Romario estaban Bebeto y Zinho; como en 1982, además de Zico estaban Sócrates y Falcao; como en 1970, además de Pelé brillaban Jairzinho y Tostao, y así a cada edición mundialista.

A tal proporción era indispensable el aporte del crack barcelonista en 2014, que sin él y su inventiva había poco Brasil en la cancha. Es verdad que Luiz Felipe Scolari nunca tuvo elementos con capacidad para suplir a Neymar, pero hizo a un lado a futbolistas desequilibrantes como Philippe Coutinho del Liverpool, como Douglas Costa que entonces brillaba en el Shakhtar, como los veteranos Ronaldinho y Kaká.

Lo relevante es que la peor de las pesadillas brasileñas se cumplió en aquella burda entrada de Zúñiga sobre Neymar, y en los siguientes dos partidos (semifinal contra Alemania, duelo por tercer puesto ante Holanda), la verdeamarela trapeó su reputación como jamás lo había hecho en mundiales: un gol a favor, diez goles en contra, la debacle y humillación total.

Establezco lo anterior porque se ha confirmado ya algo que para mí era obvio, pero que Brasil no quería aceptar: que Neymar solo está disponible para los Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y no para la Copa América Centenario. En más de una ocasión abordé el tema en este espacio y reiteré: ¿qué esperan?, ¿que el Barça ceda a uno de sus principales activos, al que le paga un sueldo millonario, por algo más de tres meses?

Ir a los dos torneos representa reportar con la selección a fines de mayo y o regresar al club hasta fines de agosto, sin siquiera haber tenido vacaciones adecuadas y sin haber trabajado un solo día en la pretemporada del equipo. La CFB (Confederación Brasileña de Futbol) se entercó en una batalla que de antemano estaba perdida; tenía que elegir entre los dos certámenes y, evidentemente, era prioritaria la presencia de Neymar en Olímpicos, si se asume que el atacante es la mayor bandera deportiva del país anfitrión y que esa medalla de oro es el único trofeo pendiente en las vitrinas de esta selección.

Neymar intentó convencer al Barcelona de que se le dejara jugar la Copa América Centenario desde los cuartos de final, aunque la respuesta, como era de esperarse, ha sido negativa.

Aquí regresamos entonces a la dramática interrogante brasileña cuando Zúñiga lesionó al ex de Santos: ¿qué queda de Brasil sin Neymar? Muy poco. Si de por sí con él, el scratch vive uno de los peores momentos de su historia, con un fatal arranque eliminatorio rumbo a Rusia 2018.

Más vale a Dunga (si llega, porque su continuidad está en riesgo) conquistar esa medalla de oro, porque dudo muchísimo que se corone en la Copa del Centenario.

Twitter/albertolati

/arm