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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

La sola frase tendría que abochornar al Comité Organizador: un escenario que está a menos de cuatro meses de albergar las pruebas de atletismo de unos Olímpicos y en el que se han gastado más de 300 millones de dólares en diferentes etapas de su construcción en la última década, no puede necesitar una “manita de gato”, que es como oficialmente se han referido este martes a la situación del Estadio Engenhao de Río de Janeiro.

La frase brasileña “banho de loja” puede traducirse literal al español como, “tienda de baño”, aunque su significado es más bien “maquillaje” y alude a que una de las instalaciones medulares de los ya inminentes Juegos, exhibe fachadas despintadas, vigas expuestas, acabados mal hechos. No conformes con eso, explicaron a la prensa que el problema es determinar quién pagará el mentado banho de loja, como si hubiese tiempo para tal debate (y como si no fuese de pena, necesitar repintar en este punto).

Se entiende la frágil situación de Brasil –a escala social, política, económica–, pero no así que bien entrado abril se discuta sobre lo que falta al Engenhao y quién pondrá el dinero para remediarlo.

Ya cuando se construyó originalmente para los Panamericanos de Río 2007, el inmueble padeció severas demoras y su presupuesto terminó elevándose más allá de lo planeado. Esta vez no ha sido distinto y el tiempo se encuentra encima; dicen las autoridades olímpicas que “no es un tema crucial” y coincido, sobre todo si ponemos como referencia el caos que es el demorado velódromo (ahora se dice que hay un nuevo retraso ahí porque no ha llegado la madera siberiana para la pista), pero lo del Engenhao más bien suena ridículo: no es tema para este momento de la espera olímpica, qué pared se pinta y en qué color, tratándose de un estadio que en este instante habría de lucir impecable.

El reloj avanza inexorable y Río no sale de una cuando se mete en otra. Hay temas mucho más angustiosos que ese banho de loja. Tanto, que no entiendo como una simple repintada haya escapado al control del Comité Organizador. ¿La respuesta? Ser mal hechos.

Twitter/albertolati

/arm