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Desde tierras olímpicas | Alberto Lati

  • Alberto Lati

Una sesión de prueba que, más bien, tendrá que ser una sesión de confirmación, porque tras él no habrá margen alguno para corrección o rectificación.

El Velódromo de Río de Janeiro 2016, con diferencia la instalación más retrasada de cuantas serán utilizadas en los ya inminentes Olímpicos, vivirá su fase de experimentación a dos semanas de ocuparse en plenos Juegos.

Todos los discursos con motivo a los cien días para arrancar Río 2016, enfatizaron el gran esfuerzo hecho por la ciudad carioca para acelerar en la fase final de preparativos, pero no pudieron omitir la desafortunada situación de la pista ciclística.

En este espacio ya hemos ido informando de sus demoras e, incluso, adelantamos a inicios de año la posibilidad de que se cancelara definitivamente el evento de prueba. La realidad es que los Olímpicos brasileños no pudieron revertir nunca esa inercia tan negativa de la construcción del Velódromo. Todavía hace cuatro semanas se aseveraba que a fines de junio iba a ser probado por pedalistas locales. Ahora, en un comunicado oficial, se establece que del 25 al 27 de julio, con toda la familia olímpica ya instalada en Río, con saturación en playas cariocas por los primeros turistas, con un hervidero por la proximidad de la inauguración, se hará el test del Velódromo.

No todo está mal rumbo a Río 2016 y vale mucho la pena reiterar que de verdad hubo un cambio en su ritmo a partir de fines de 2014 (justo cuando concluía la Copa del Mundo en esa misma ciudad), más valorado si se considera la problemática política (una presidenta al borde de la dimisión por juicio político), financiera (su economía está contrayéndose 3 por ciento al año) y social (una ruptura que ha desatado manifestaciones por doquier).

En todo caso, lo del Velódromo más accidentes fatales como la caída de la ciclovía o las demoras en la línea cuatro del metro, deja irremisiblemente mal parados a estos Juegos.

El último reporte relativo a esa línea cuatro, que conectará a la zona turística con el núcleo olímpico en Barra de Tijuca, es que comenzará pruebas a fines de junio: estatus muy similar –o acaso más grave– que el del Velódromo, si se toma en cuenta la complejidad de esa obra, de su operación, de su movilidad y tecnología.

Pasaron los cien días esta semana. Y no, Río 2016 no está de ninguna forma para fiesta o relax. No todavía.

Twitter/albertolati