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Desde tierras olímpicas / Alberto lati

  • Alberto Lati

El Comité Organizador ha colocado una página de internet a fin de ofrecer y distribuir más de cinco mil empleos para los Juegos Olímpicos, muchos de ellos comenzando desde enero de 2016. El resultado ha sido tan espectacular que cada cuatro segundos se recibió un nuevo currículum de diversos especialistas con ganas de ser parte del evento.

No hablamos de los voluntarios, que ese es otro tema con sus miles de candidatos, sino de posiciones perfectamente remuneradas y para individuos con determinados perfiles, preparaciones, antecedentes.

Mediante esta dinámica, 4 mil 500 personas serán empleadas en Río de Janeiro, al tiempo que otras 500 se integrarán a las subsedes en donde serán efectuados cotejos de futbol: Sao Paulo, Brasilia, Manaos, Belo Horizonte y Salvador.

Una forma muy interesante (y en estos días, imprescindible) de acercar la posibilidad laboral de Río 2016 a quien tenga tanto capacidad como necesidad.

No son empleos definitivos sino temporales, y ahí radica una de las primordiales críticas que suele hacerse a los mega-eventos deportivos cuando se habla de generación de puestos de trabajo. Sin embargo, al menos se abre la perspectiva tanto de que los Olímpicos localicen, seleccionen y aprovechen el talento que hay regado por el país, como de que numerosos candidatos (jóvenes o maduros, cualificados o no tanto, con o sin experiencia) compitan por esas posiciones en un marco más o menos parejo.

Es un hecho que el costo de unos Juegos jamás es recuperado y que de ninguna forma logra ser compensado por la derrama económica o por el impacto socioeconómico al generar esos puestos. No por admitir lo anterior, que nada tiene de novedoso, dejaremos de resaltar que esta iniciativa del Comité Organizador es muy interesante. Falta ver cómo funciona en la práctica.

Ya se quisiera que pudieran ofrecerse cien mil puestos, pero al menos ahí hay cinco mil y la respuesta de la gente ha sido sensacional. No sólo por que los índices de desempleo son elevados, sino, sobre todo, porque trabajar en algo así es una gran ilusión para muchos.
Twitter/albertolati