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Desde Tierras Olímpicas / Alberto Latti

  • Alberto Lati

En esta historia no hay medias tintas: quien se aventure a recibir un evento de la magnitud de unos Olímpicos o un Mundial sabe que es a costa de perder casi todo lo demás en ese año.

Desde hace tres años, Río de Janeiro se ha convertido en un punto obligado en la gira de pretemporada de la NBA denominada Global Games. Justo en la semana que vio el enfrentamiento entre el Orlando Magic y el club Flamengo, se dio a conocer que en 2016 tendrá que suspenderse esa tradición deportiva.

Por vueltas que damos a los calendarios, nos cuesta entenderlo. Estos partidos suelen acomodarse, como este año, en octubre, lo que queda suficientemente lejano a Olímpicos (mediados de agosto) e incluso Paralímpicos (inicios de septiembre), pero la decisión parece irreversible.

En la Arena de Barra de Tijuca, que habitualmente alberga ese juego de exhibición, lo mismo que algunos de los principales conciertos en territorio carioca, tendrán verificativo competencias de gimnasia en los Olímpicos y de baloncesto sobre silla de ruedas en Paralímpicos.

Sin embargo, al explicarse que no habrá Global Games de NBA en Río para 2016, no se mencionó que eso obedezca a que la instalación no estará en condiciones (supongo que mes y medio bastaría para adaptarla), sino que la atención es otra. Bajo tal entendido, la NBA apuesta a promocionar su producto en plenos Juegos con la gran cantidad de representantes que tiene en el certamen olímpico.

Es común que FIFA y Comité Olímpico Internacional prohíban eventos que puedan opacar o afectar a su Mundial u Olímpicos (por ejemplo, en 2014 debió moverse de fecha la marcha de orgullo gay en Brasil), aunque eso es diferente: ni es en sus fechas ni ha sido por su determinación o imposición.

Parte del precio que debe de pagarse si se quiere ser olímpico o mundialista: que en ese año no se puede ser casi nada más.

Twitter/albertolati