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Desinterés absoluto por el ecosistema / René Arce Islas

  • René Arce

Cuando uno habla de México y todas las bondades que como país posee, sin duda, Quintana Roo es uno de esos Estados de la República dotados de un medio ambiente privilegiado y monumentos prehispánicos únicos. Dichas condiciones han hecho de Quintana Roo un destino turístico y de inversión llamativos para muchos, no todos con las mejores intenciones para el territorio y su población.

En los últimos años se ha visto un crecimiento de desarrollos turísticos, infraestructura habitacional y de servicios en toda la costa de Quintana Roo. Sin embargo, las formas de cómo se han otorgado los permisos de construcción han generado dudas acerca de estudios serios de impacto ambiental con la construcción en territorios de gran biodiversidad.

El hecho que ha puesto en la mira la destrucción ecológica de Quintana Roo, fue el caso del Manglar Tajamar, lugar que fue arrasado por maquinaria pesada sin el mínimo cuidado por las especies que ahí habitaban y que despertó la indignación de todo el país por la impunidad con la que se destruyó en unas cuantas horas un lugar de valía medioambiental.

Los gobiernos locales han favorecido la inversión privada extranjera y los negocios particulares a costa del patrimonio biocultural y de la población local. Los privilegios para unos cuantos justifican la destrucción de todo lo que nos hace sentir orgullosos como mexicanos. No se puede permitir que la idea del desarrollo del sector turístico abra la puerta a un deseo económico voraz capaz de explotar todos nuestros recursos naturales, humanos y económicos para después partir hacia otro lugar llevándose el capital y dejando nuestro territorio destruido.

El caso del Manglar Tajamar demuestra que la planeación urbana y las concesiones para la construcción en ningún momento pasan por un proceso de análisis para su aprobación, simplemente responden a los intereses privados. Por lo que es menester, no sólo para el caso de Quintana Roo, sino para proteger todo el patrimonio de nuestro país, el generar un sistema de infraestructura que determine la necesidad de la generación de obras, así como los impactos positivos y negativos en todas las áreas.

Quintana Roo está siendo arrasado a velocidades extremas, se puede citar el ejemplo de Cancún por ser el más popular, con grandes desarrollos inmobiliarios levantados sobre los manglares de aquella zona. Pero no hay que descuidar Playa del Carmen, un municipio que ha crecido en la última década a un ritmo insostenible hacia la selva, sin la menor planificación.

Se tiene el caso también de Puerto Morelos, municipio entre Cancún y Playa del Carmen, municipio que es la entrada a la Riviera Maya, así como a la Ruta de los Cenotes, con un auge en los últimos años, a partir de la masificación turística que sufrió Playa del Carmen. Por otra parte, se encuentra Tulúm, recinto arqueológico único y que se ha convertido en uno de los principales centros turísticos del estado, generando toda la infraestructura turística para atender los deseos de los visitantes locales y extranjeros, ahí en particular se dejan ver a animales en peligro de extinción siendo utilizados por personas para que los turistas se tomen fotos con ellos, sin que ninguna autoridad de protección ambiental haga algo al respecto.

Por último, se encuentran los nuevos destinos que responden a la sed insaciable de desarrollar nuevos territorios turísticos: Akumal, Mahahual y el más popular, Bacalar. El principal llamativo de estos tres destinos es el ecológico, siendo lugares con gran biodiversidad, en el caso de Bacalar, se encuentran los estromatolitos (formaciones biológicas de organismos unicelulares), causantes de una gran generación de oxígeno casi únicas en el mundo y que el Gobierno federal y local no protege como debería ser.

Si queremos preservar la belleza y el patrimonio biocultural de nuestro país, no debemos permitir que los gobiernos locales impunemente acaben por negocios con la riqueza irreparable que tenemos. Por lo pronto, la sociedad ha dado una gran muestra de fuerza al unirse, lo que muestra esperanza. El caso del Manglar Tajamar que sea la acción de cohesión social en torno a cambiar nuestra cultura de preservación natural.

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