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Deslealtad con el país y con los mexicanos

  • Jorge Schiaffino

Uno de los grandes valores del Estado mexicano es la paz y la estabilidad social, ya que con ella, los procesos institucionales han dado pauta a la modernización, el desarrollo, la construcción de un proceso democrático en varias etapas, la integración económica y garantizado un marco para que los mexicanos realicen sus actividades dentro de un régimen republicano, de libertades y de leyes para su protección y beneficio.

Desafortunadamente la desmedida ambición de agentes políticos poco probos, megalomaniáticos y aliados con periodistas y medios de comunicación tendenciosos, están demostrando su profundo desprecio por las instituciones y la tranquilidad en la que nos gusta vivir a los mexicanos.

En concreto, esta campaña amoral que el señor López ha iniciado desde que ha aspirado a la Presidencia, no ha hecho sino ofender y dividir a la sociedad mexicana. Siempre intentando aliarse con sectores que han demostrado la defensa de interese oscuros, corruptos y sin la intención de actuar o trabajar para bien del país.

Sobran ejemplos de su intervención tratando de asustar a la sociedad y esconderse en un discurso autodenominado progresista, que pisotea los derechos de terceros y de seudoizquierda, como cuando cambió terrenos patrimonio de la Ciudad de México por concreto para sus obras de segundos pisos, blindadas por la mayoría perredista de la Asamblea Legislativa, que por cierto aún no sabemos cuánto costaron.

Incapaz de obtener la Presidencia y su evidente frustración y odio, lo han llevado a asumir una postura beligerante destructiva, cuyo único fin es enfrentar a las instituciones con los ciudadanos y pretender su inmovilidad para centralizar las decisiones. Es decir, volverlas personales y no bajo el equilibrio republicano y democrático que tanto dice defender.

Ha querido engañar a los mexicanos con una cortina de humo, al presentar su declaración de no bienes como una agente mediático para distraer su verdadera estrategia de utilizar a la CNTE como brazo político de sus torcidas intensiones, de ganar a través del descontento social mayor número de adeptos, sin mostrar su verdadero rostro ligado a lideres corruptos como Palomino o Esparza.

Gobernadores, senadores y diputados que comparten sus ideas y respaldan sus actos, guardan un silencio cómplice y desde el poder público desvían recursos para alimentar esta especie de guerrilla urbana que ataca las libertades en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y en la Ciudad de México.

“Guerrilla urbana” que realiza bloqueos, destruye monumentos, agrede policías y pretende quemarlos con gasolina, que para universidades, impide clases, incendia transportes, grupos que roban camiones con alimentos, todos ellos, movimientos ligados a Morena sin importar escrúpulos y que justifican sus acciones culpando de todo al Presidente.

Si esto fuera poco, se hace valer cobardemente a través de la voz de Carmen Aristegui, quien ha demostrado ser una vocera o panfletista de este movimiento social podrido por su mal sana intención de dividir a México y desestabilizar sin sentido, entidades donde por cierto los gobernadores de izquierda, alimentaron corruptamente estos cuadros que hoy irrumpen como si fueran dueños de la verdad y que violentan la ley y las instituciones, cuando lo hacen la voz “critica” de Aristegui cínicamente desaparece, debido a los evidentes vínculos del señor López con todos estos destructores.

Esta polarización nos hace pensar en la falta de patriotismo, en la ausencia de valores personales y en la carencia de ideología o principios políticos legítimos y pacíficos de Morena y la CNTE. Apuestan a la violencia y abusan de mexicanos desprotegidos para utilizarlos como carne de cañón.

México, sus leyes, instituciones y sus ciudadanos no permitirán que la estabilidad y la paz social se pongan en riesgo, solo porque hay un político obsesionado a quien solo le importa su situación personal, por cierto bastante fuera de la realidad.

Al tiempo.
*Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx