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Deuda estatal pone en riesgo el federalismo / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

El comportamiento creciente de los saldos de obligaciones financieras reportadas por las entidades federativas y municipios en México se ha convertido en un asunto público de la agenda legislativa, donde ya se discute la conveniencia de establecer nuevos mecanismos basados en la ley, a través de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la creación de una ley reglamentaria, para contener y desacelerar el crecimiento de la deuda pública. Pero ¿esta es la solución?

Por ello es necesario revisar los planteamientos que hoy condenan la utilización de la deuda sin reparar en que ésta no es una política autónoma, más bien es el resultado de las otras dos grandes variables de la política fiscal: el ingreso y el gasto, y es por ahí por donde debe de iniciar el análisis.

Durante la última década (2006-2015), la evolución de la deuda estatal registró el 70 por ciento de su monto total, que hoy asciende a 509 mil 690 millones de pesos, y en adición, se presentaron los mayores niveles de contratación sin contrapartida por el lado de los ingresos, lo que ha dado lugar a una situación crítica para las finanzas estatales, misma que se expresa en que incluso se llega a contratar deuda para cubrir el costo de su servicio.

No cabe duda que la problemática exige soluciones inmediatas para que en el horizonte más cercano las entidades federativas retomen la posibilidad de un gasto de inversión progresivo, que se exprese en crecimiento y en empleo, lo que en este momento ya no es factible.

Resulta indispensable el crecimiento de los ingresos estatales, pero este no sería factible si no se realiza una revisión profunda en materia de potestades tributarias.

Las finanzas estatales requieren de que vía potestades dispongan de posibilidades de mayor recaudación; el camino no es brindarles apoyos de la propia autoridad federal, que de por sí ya tiene sus propias limitaciones para concretar.

Resulta conveniente ilustrar la problemática que hoy se expresa en una crisis de deuda estatal, señalando indicadores que por sí solos hablan de su relevancia. En los tres lustros de este ciclo, el monto de la deuda estatal ha crecido en cinco veces, pero los ingresos locales se mantienen estancados.

A través de potestades tributarias, el incremento de sus ingresos propios sería el resultado de su esfuerzo a nivel local, significaría un fortalecimiento real de sus finanzas y la factibilidad de hacer frente a compromisos financieros y recuperar la posibilidad de gasto de inversión.

En la revisión de potestades se tiene que partir de la mayor credibilidad del ente estatal, célula de un federalismo que así lo requiere.

En caso contrario, la problemática que ahora se registra en materia de deuda estatal pone en riesgo al Federalismo, al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y a la posibilidad adecuada de atender, con la mayor prioridad, al ciudadano, que sin duda tiene que ser el objetivo de la Política Económica.

Profundizar en esta materia conlleva a la necesidad de fortalecer las acciones en ingreso, en gasto y en deuda pública; que en esencia significa a su vez una revisión de fondo y a su vez, actualización del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

*estudioshacendarios.clm@hotmail.com