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Deuda y gasto público / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

Se ha intentado hacer creer que el Estado es el único capaz de velar por el bien común ofreciendo estos servicios públicos, ahora indispensables. Es, pues, innegable que muchos ven al Estado como el padre protector de todos los males, que el bienestar social solo pasa por el Estado, que es posible hacer el bien común con el dinero de otra gente y que es necesario más Estado, entendido por más recursos económicos para disponer de un sistema de bienestar social de calidad.

La deuda pública en México ha tenido un crecimiento importante los últimos 15 años. Sin embargo, me llama mucho la atención que de diciembre de 2012 a diciembre de 2015 haya aumentado el 52.5 por ciento; es mucho para un periodo de tiempo tan corto.¿Dónde está el mayor crecimiento? No se ve por ningún lado, seguimos creciendo muy por debajo del PIB potencial de México que aparentemente es del 3.5 por ciento.

Los Requerimientos Financieros del Sector Público pasaron de 37.7 por ciento del PIB en 2012 al 45.7 por ciento en 2014 y rebasan los nueve billones de pesos. Por esta razón es importante que se sigan dando claros mensajes sobre la mayor eficiencia al gasto, especialmente en Pemex, y se reduzca la incertidumbre financiera que su situación ha dejado.

Milton Friedman afirmaba sobre lo mal que los gobiernos administran el dinero: “Nadie gasta el dinero de otra persona tan cuidadosamente como gasta el suyo, que nadie usaba los recursos de otro persona con tanto cuidado como utiliza los suyos. Así que si se quiere la eficacia y la eficiencia, si se desea que los conocimientos sean utilizados apropiadamente, estos se tienen que realizar a través de los medios de propiedad privada”.

En México, los recursos públicos por lo general van a aumentos de gasto corriente, burocracia, participaciones estatales y de programas aparentemente sociales, pero buena parte de estos recursos, nunca se sabe realmente en dónde terminan.

Otro tema importante es el costo financiero de la deuda que se ha incrementado de forma considerable en últimos años. En enero de 2016 se pagaron 33 mil 500 millones de pesos, este incremento se debe principalmente al incremento del endeudamiento y a la depreciación del peso. Es importante señalar que 21 mil 414 millones de pesos corresponden a deuda externa y 12 mil 087 en deuda interna. Durante todo el 2015, el Gobierno federal solamente de pagar intereses de la deuda pagó 407 mil 893 millones de pesos, dada la situación nacional e internacional es probable que en este 2016 se pague más.

Es indiscutible la necesidad de un Estado que genere cohesión entre los ciudadanos y vele por la libertad de los mismos, que sea un instrumento para alcanzar nuestras propias metas, sea un medio y no un fin por si solo (Milton Friedman).

El mensaje es claro, el mayor nivel de deuda que tiene el país no necesariamente ha contribuido a un mayor crecimiento económico, y si bien la reducción al gasto público tendrá como impacto un menor crecimiento, es importante mandar una señal clara al mercado de que los ajustes fiscales son para continuar con unas finanzas públicas sanas, porque como he señalado, el año pasado no se cumplió con el recorte al gasto anunciado.

Por lo tanto, las finanzas públicas tienen que tener un manejo ejemplar, se tienen que cumplir los recortes al gasto público anunciados, arreglar las finanzas de Pemex, y sobre todo, evitar mayor endeudamiento.

Ante este escenario, actualmente vemos que la libertad de elegir está siendo amenazada. En México asistimos a cada momento a restricciones de libertad y el fantasma del neopopulismo es latente a pesar de que en otras regiones de América Latina está fracasando.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus