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Deutsche Bank

  • Ramiro Pineda

  • Ramiro Pineda

El Deutsche Bank alemán, que alguna vez fuera la institución más fuerte de Europa y un símbolo de la estabilidad financiera, se encuentra en estos momentos al borde del colapso. El valor de su acción ha caído a la mitad de su valor este año.

La crisis de esta institución financiera se detonó cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que pretende imponerle una multa por 14 mil millones de dólares por su participación en los créditos hipotecarios insolventes que ocasionaron la crisis en 2008. Debido a este anuncio los títulos del banco se desplomaron en 8.4 por ciento en la bolsa de Frankfurt. Esta sanción es una de las más altas que se hayan impuesto a algún banco, y forma parte de una serie de problemas que trae arrastrando la institución bancaria alemana, que el año pasado anunció una gran restructuración, reduciendo su plantilla de 35 mil personas y el retiro de 10 países. Sólo el año pasado reportó pérdidas de 6 mil 700 millones de euros.

La canciller alemana Angela Merkel, según la revista de finanzas Focus dijo que no planea rescatar este emblemático banco, por lo cual los inversionistas entraron en pánico. La duda que ronda en el aire, es sí el estado alemán finalmente lo rescatará o el propio Banco Central Europeo.

Alemania se encuentra atrapada en su propia retórica, ya que durante los últimos cinco años ha culpado a Grecia, España e Italia que por su irresponsabilidad fiscal se ha ocasionado la crisis de la eurozona, por lo que se ve ahora difícil que los alemanes puedan salir al rescate de su banco insignia.

Lo menos que se espera en este momento de incertidumbre es un plan de rescate de parte del gobierno alemán, que de no ser así, se afectaría  la confianza en los mercados y por lo tanto perjudicar seriamente al sistema financiero europeo y mundial.