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¿Devolver el dinero?

  • Raúl Carrancá y Rivas

Según se ha informado, el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, tanto como la oposición y el propio PRI han solicitado que Javier Duarte devuelva a Veracruz lo que presuntamente se robó. ¿Cómo? El hecho es que poco a poco y de acuerdo con investigaciones de la Procuraduría General de la República, el imputado fue tejiendo una compleja red de complicidades, hoy muy difícil de desenmarañar.

Desde luego legalmente hablando, concluida la investigación del Ministerio Público y culminado el proceso, obviamente agotados los recursos que interpusieran las partes litigiosas, procedería la reparación del daño que es tanto material o física como moral o subjetiva. El problema es la dificultad de hacerlo, y más aún en el caso en cuestión. ¿Desenmarañar ese conjunto de hebras delictivas, bastas y enredadas? ¿Cómo? El dinero se ha dispersado en múltiples inversiones, las joyas se han vendido o distribuido ilícitamente, los bienes raíces han cambiado de dueño; y abundan los copartícipes, los cómplices, los encubridores. Aparte de que la autoría criminal puede ser lo mismo intelectual que material, asunto éste de muy difícil dilucidación. ¿Y qué pasa o pasaría en la especie, insisto, con la reparación moral del daño? ¿Cómo operaría? ¿En qué circunstancias y condiciones?

Ahora bien, no hay duda de que los autores del delito actuaron con habilidad y malicia para ocultar sus acciones. Tejieron, repito, una vasta red operacional que les ha permitido hasta la fecha, y antes de la detención de Duarte, ocultar indicios, pruebas o evidencias. Hubo ilegales accesos a recursos públicos que se llevaron mañosamente a cabo a través de terceras personas. Por su parte las noticias, que habría que verificar, indican que la esposa de Duarte creó también una red de complicidades con amigos y familiares para llegar a puestos públicos. Lo anterior por un lado, ¿pero dónde queda la reparación moral?

¿Es dable? ¿Es posible? Es muy complicado, sin duda, obtener la reparación material del daño, o sea, la devolución del dinero a las arcas del estado de Veracruz, aparte de lo que la autoridad haga con los bienes raíces. ¿Pero cómo manejar la reparación moral? ¿O bien se trata de una ilusión de la doctrina y de la ley, de una especie de utopía? Has cosas donde la reparación moral es imposible. Por ejemplo, ¿cómo lograrla en un caso de violación? El daño moral es prácticamente irreparable aquí, lo mismo que el trauma, el grave perjuicio espiritual y psicológico de la víctima. Pero volviendo al caso de Duarte, ¿qué hacer? Yo pienso que reparación moral sería en principio garantizar efectivamente que tal fechoría no sucederá otra vez.

Sin embargo, ¿cómo garantizarlo para tranquilizar y apaciguar al pueblo? El daño está hecho y al margen de lo complejo de la reparación material, la llamada reparación moral es utópica y se queda guardada en el cajón de la doctrina. Pero hay algo que no se puede pasar por alto: el pueblo hablará primero en el 2017, en este año, y después en el 2018; y allí está la esperanza de un cambio, aunque sea gradual, de lo que hoy denigra, ofende y lastima irreparablemente a México.

Yo creo en el Derecho, pero no hay Derecho alguno, ni ley, ni pena, que desvíe la fuerza moral y material del pueblo. El Derecho, siempre lo he dicho, opera después de cometidos los delitos y las faltas, no antes. El gran problema se halla en el “antes”, donde la democracia y la limpieza moral de la política deben prevalecer. Porque todo esto, en el fondo, representa un problema político.
@RaulCarranca

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