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Día de las Madres

  • Nuvia Mayorga

El miércoles pasado se celebró en nuestro país el Día de las Madres. Es tan importante su presencia que desde tiempos ancestrales los diferentes pueblos indígenas han honrado a la madre como una fuerza creadora, heredera y transmisora del legado cultural del grupo.

Actualmente, en algunas comunidades indígenas, ese reconocimiento se ha ampliado por las diferentes actividades que muchas madres están desempeñando. Ya que el rol tradicional de la madre indígena, centrado en las labores domésticas, está cambiando.

Al respecto, un caso interesante es el de las madres zapotecas del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, quienes por diferentes razones, que van desde la participación de muchos hombres zapotecos de esta regiónen las guerras acontecidas en nuestro país en el siglo XIX y a inicios del XX, hasta la fuerte migración que ocasionó que ellas comenzaran a ejercer con mayor fuerza y antes que en otras comunidades, actividades propias de los hombres como el comercio, que es eje central de la economía de la zona, en esta actividad las madres e hijas se encargan de llevar a cabo esta práctica y, por ende, disponen libremente de los ingresos generados.

Esta labor les brinda respeto dentro de la sociedad juchiteca la cual depende, en gran medida de su trabajo, razón por la que existe actualmente una relación más equilibrada entre las mujeres y hombres istmeños.

Otro ejemplo importante es el que sucede en algunas comunidades indígenas de Chiapas, sobre todo tsotsiles y tseltales, ahí las madres y mujeres son partícipes de las decisiones políticas y de los asuntos que atañen a la comunidad dentro de las asambleas comunitarias, donde se toman las resoluciones importantes, la mujer ha dejado de ser un mero espectador para convertirse en un ser activo con voz y voto y cada una de sus opiniones y juicios son tomados en cuenta en total igualdad.

Cada día la condición de las madres indígenas va cambiando, las brechas de género en cuanto a trabajo, educación y salud se van acortando frente a las de la población no indígena.

Además de las relaciones productivas, no olvidemos que las madres indígenas desempeñan una labor central como portadoras y difusoras de un gran número de manifestaciones culturales que forman parte de la identidad de los pueblos y que se encuentran presentes en las comunidades, como danzas, cantos, artesanías de diversos tipos, gastronomía, medicina tradicional, entre muchas otras.

Su papel favorece la continuidad de las costumbres y conocimientos, por ejemplo, trasmitiendo a sus hijos la lengua materna, aspecto vital en las culturas de los pueblos indígenas, ya que a través de ésta se expresan toda una serie de saberes e historias que fortalecen la cohesión social de las comunidades, a través de la propia cultura, fortaleciendo el cimiento familiar.

Es tan importante su labor que podríamos decir que la cultura de los pueblos indígenas estaría encaminada a desaparecer rápidamente si no fuera tan decisivo el papel de las madres.

Quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar y mandar un abrazo a todas las madres y en particular a las medres indígenas, por su gran labor como poseedoras y transmisoras de su cultura, la cual debemos tomar como ejemplo para construir un México enraizado en sus tradiciones que se fortalecen en las relaciones entre los diversos pueblos indígenas y el respeto a la diversidad de los mismos.

¡Felicidades a todas las mamás indígenas y de México en general!