imagotipo

Día Internacional de la Mujer/ Gabriela Mora Guillen

  • Gabriela Mora

El próximo martes celebraremos nuevamente la fecha, y aunque cada vez puede pasar más desapercibida, siempre será ésta una buena oportunidad para analizar las peripecias que a lo largo del tiempo se han pasado en afán de alcanzar la igualdad de género en todos ámbitos, resultado de una lucha continua ante una arraigada tradición histórica y cultural en el mundo, para admitir la participación del género femenino en la toma de decisiones familiares, laborales, políticas, y todo lo demás.

Hemos de admitir que se han suscitado grandes avances para favorecer la inclusión de género femenino en muchos ámbitos; no obstante, la discriminación y los problemas de violencia contra la mujer persisten en todo el orbe, sin importar edad, raza, condición social, profesión, etcétera: se trata de una constante cotidiana, a la que las mujeres nos hemos acostumbrado, que no aceptado, pero que hemos de enfrentar como costumbre y/ó tradición, eso sí -recordando el consejo del papa Francisco respecto a la actitud de los jóvenes-, con mucha dignidad.

Lo cierto es que a través de los años, el fenómeno ha alcanzado cifras y sucesos inimaginables, producto de un sinfín de factores pero concluye hasta nuestros días en graves violaciones a los derechos individuales que comienzan desde el núcleo familiar pasando por instancias sociales de todo ámbito –escolar, laboral, político, etcétera-, lo cual ha dado lugar a la implementación de leyes y normas en la materia.

Pero no, no pretendo aprovechar este espacio para quejarme y reconocer la discriminación que ha padecido el género femenino: con toda honestidad hemos de reconocer que sin las mujeres, el mundo no tiene futuro, específicamente en este México nuestro y de acuerdo a los resultados de un estudio presentado por el Fondo Monetario Internacional, la economía mexicana se mantiene gracias a las mujeres, pero además, concluye el documento: “Los países que quieran mantener un ritmo de crecimiento económico sólido y constante, además de crear la cantidad y calidad de empleos necesarios, deberán apostar por la educación, capacitación e inclusión de las mujeres en el mercado laboral”.

Efectivamente, en los últimos tiempos hemos visto que el permitir una mayor participación de las féminas en el entorno laboral, ha impulsado el ritmo de crecimiento del PIB, acarreando igualmente un incremento en la población económicamente activa: simplemente se trata de otorgar a la mujer oportunidades para participar en el mercado laboral lo cual redunda en el desarrollo económico, incremento de la productividad y mayor estabilidad para el país.

Sin afán de parecer extremista y radical a favor de mi género, hemos de reconocer también la importancia que la participación de la mujer implica en la economía de un país, a manera de ejemplo y retomando el estudio realizado por el FMI, el crecimiento potencial de un país podría aumentar un cuarto de punto anual tan sólo con que la tasa de participación femenina en el mercado laboral alcance la media común de los países del G7 (Estados Unidos, Alemania, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia y Japón), e indica igualmente que las pérdidas del PIB atribuibles a disparidades de género en el mercado laboral alcanza hasta 27 por ciento per cápita en determinados países, pero… si la participación de las mujeres en la fuerza laboral se equipara a la de los hombres, el PIB se elevaría de forma permanente, conforme a sus circunstancias, ejemplo: 5 por ciento en Estados Unidos, 9 por ciento en Japón, 12 por ciento en Emiratos Árabes Unidos y 34 por ciento en Egipto.

En conclusión, para que exista un real mercado laboral equitativo es necesario eliminar barreras que permitan dar oportunidad a las mujeres para alcanzar ciertos niveles de jerarquías: es muy frecuente aun aceptar que se alcancen ciertas  posiciones, lo que nos lleva a relegar el plano profesional y trabajar medio tiempo, o quedarse en casa y cuidar a los hijos.

No podemos negar que debemos hacer frente a las circunstancias de nuestro país: un índice de edad entre la población cada vez mayor, y una evidente crisis económica que tendría una recuperación lenta e insegura… Requerimos por ello estímulos poderosos y eficaces que provoque un crecimiento económico real, la equidad de género en el mercado laboral es una auténtica opción para lograr dicho impulso. Sin importar el orden ni el género, hombres y mujeres uniendo  fuerza y talento en todos los ámbitos de nuestra vida, en afán de  propiciar un mutuo desarrollo… ¿mala fórmula?

¡Feliz Día de la Mujer!!!
gamogui@hotmail.com.