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Día Internacional de la Mujer / Mireille Roccatti

  • Mireille Roccatti

«quimorididicit, servirededidicit» **

Cada año, el 8 de marzo, en todo el mundo se conmemora el día internacional de la mujer; este día lejos de ser un día festivo, es un día para recordar que desde la antigüedad las mujeres han sido objeto de discriminación y maltrato por parte de la otra mitad de la sociedad. Lo que se recuerda cada 8 de marzo es la muerte de 146 mujeres trabajadoras en una fábrica de camisas ubicada en Nueva York, el 25 de marzo de 1911. Hoy, la mujer identifica a la violencia como uno de los problemas más urgentes de atender. Algunas de sus más graves manifestaciones son la violencia intrafamiliar y la violencia sexual.

El camino más seguro y eficaz para lograr que un pueblo cambie de mentalidad, de actitud y de conducta frente a un problema ancestral, que demanda solución impostergable, es a través de la educación. Mediante el proceso que ésta sigue se puede sensibilizar al cuerpo y el alma, tanto como sean susceptibles de hacerlo.

Es dentro del sistema educativo que se forjan las mujeres y hombres del futuro inmediato, en ellos y en ellas debemos cultivar la idea de vindicar los derechos de las mujeres, haciéndoles saber que el reclamo que actualmente se está efectuando, no es en contra de los hombres, sino en contra de la anticuada y prejuiciosa idea de dominio y discriminación que aún está en la mente de muchos hombres y mujeres de las sociedades del mundo.

Uno de los grandes retos que enfrenta la humanidad es, sin duda, el lograr el pleno respeto de los derechos de la mujer; pues si queremos acceder a una convivencia humana en donde la equidad en la distribución de las oportunidades y sus beneficios sean parte integrante del quehacer de nuestras sociedades; necesariamente se requiere de la participación ciudadana en donde la justicia, la democracia, la libertad y el desarrollo sean el núcleo en el cual se materialice el sentido de la dignidad integral del ser humano.

La lucha por mejorar las condiciones de vida de las mujeres también interesa y debe interesar a los hombres, muchos de los cuales ya cooperan en su entorno, para que madres, esposas, hermanas e hijas, al igual que los varones, logren su realización plena. De ninguna manera se trata de polemizar y menos aún de rivalizar con la otra mitad del género humano.

Nuestros tiempos demandan la actualización de nuestras estructuras culturales, políticas, económicas y sociales; para ello, se requiere partir de la base, de la conformación de grupo y de la valoración que dentro de éste se ha dado al género femenino de nuestra sociedad; también debemos asumir que la participación de la mujer en todos los campos es indispensable para el desarrollo pleno y completo de una sociedad, de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz; para lograrlo se hace absolutamente necesario modificar las condiciones discriminatorias y el tipo de relaciones que colocan a la mujer en una posición de inferioridad.

**«Quien sabe morir, no sabe ser esclavo»